La racha violenta que azota al municipio de La Unión sumó un nuevo y crudo capítulo este domingo 22 de febrero. En horas de la mañana, habitantes de la zona rural cercana al cementerio municipal, a escasos kilómetros del casco urbano, reportaron el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre. La escena, descrita por testigos oculares como impactante, sugiere un acto de sevicia que ha encendido todas las alarmas sobre el control del orden público en esta zona del Oriente antioqueño.

Aunque las autoridades mantienen el caso bajo reserva mientras se adelantan las labores de criminalística, versiones extraoficiales indican que la víctima fue hallada en condiciones de indefensión: atada de manos y con una herida de proyectil en la cabeza, característica de un “tiro de gracia”. Este “modus operandi” refuerza las hipótesis sobre un posible ajuste de cuentas o una acción dirigida por estructuras criminales que buscan imponer el terror en el territorio.

Unidades de la Policía Nacional y agentes del CTI se desplazaron al lugar para realizar los actos urgentes y el levantamiento del cadáver. Hasta el momento, la identidad del fallecido permanece como desconocida (C.N.I.), ya que no portaba documentos al momento del hallazgo. El cuerpo fue trasladado a la sede de Medicina Legal para su plena identificación y para determinar, mediante protocolos forenses, la hora exacta del deceso.

Este nuevo crimen ocurre apenas un día después de que otro hombre fuera ultimado en el sector de la salida hacia la vereda La Madera, donde la víctima intentó huir lanzándose a una quebrada antes de ser alcanzada por sus agresores. La acumulación de estos hechos en un lapso tan corto ha generado un clima de zozobra e inquietud entre los habitantes, quienes ven con preocupación cómo la seguridad ciudadana se deteriora pese a los anuncios de intervención institucional.

Ante la escalada de homicidios, la comunidad de La Unión ha hecho un llamado urgente a la Gobernación de Antioquia y al Comando de Policía del departamento para que se refuercen los patrullajes rurales y se activen estrategias de inteligencia que permitan desarticular a los grupos responsables. Por ahora, el municipio permanece a la espera de un pronunciamiento oficial que aclare si estos ataques están interconectados y qué medidas extraordinarias se tomarán para frenar la violencia que golpea la tranquilidad de la subregión.

 

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