En el marco de la conmemoración de los días internacionales de las Cardiopatías Congénitas y del Cáncer Infantil, el Hospital Infantil San Vicente Fundación presentó su avanzado Programa de Cardiooncología Pediátrica. Este modelo surge como respuesta a hallazgos científicos recientes, como los publicados en 2025 por la Asociación Americana del Corazón, que advierten que los recién nacidos con defectos cardíacos tienen un riesgo 66 % mayor de desarrollar cáncer infantil. Ante esta realidad, el hospital ha consolidado un enfoque multidisciplinario que busca no solo la supervivencia al cáncer, sino garantizar que los pacientes lleguen a la vida adulta con una función cardiovascular óptima, previniendo secuelas derivadas de las terapias oncológicas.

La doctora Luisa María Parra, cardióloga pediatra de la institución, explica que el abordaje es extremadamente especializado porque el corazón de un niño con cardiopatía congénita responde de manera diferente a la quimioterapia, la radioterapia y los procesos quirúrgicos. Sin embargo, el programa no se limita a niños con antecedentes cardíacos; cualquier paciente pediátrico en tratamiento oncológico puede sufrir alteraciones en el músculo cardíaco, las válvulas o el ritmo del corazón debido a la toxicidad de ciertos medicamentos. Por ello, el seguimiento inicia desde el diagnóstico inicial y se extiende durante toda la fase de supervivencia, monitoreando signos críticos como fatiga, dificultad para respirar y palpitaciones mediante ecocardiogramas y electrocardiogramas periódicos.

Este esquema de atención se distingue por ser preventivo y permanente, integrando especialidades como oncología pediátrica, cuidados intensivos, nutrición, psicología y terapia física. La detección temprana de cambios en la presión pulmonar o en la capacidad de bombeo del corazón permite intervenciones oportunas que cambian drásticamente el pronóstico del paciente. Según los expertos, el éxito actual en el tratamiento del cáncer infantil ha creado una población creciente de sobrevivientes que requieren vigilancia de por vida, lo que convierte a la cardiooncología en un pilar fundamental para asegurar que estos niños no solo superen la enfermedad, sino que alcancen un desarrollo pleno.

El fortalecimiento de este modelo cuenta con el apoyo estratégico de la Fundación Infantil Santiago Corazón, aliada principal en la dotación de la UCI Pediátrica Santiago Corazón. Esta colaboración permite el acceso a tecnología de punta y recursos para familias de escasos recursos, facilitando diagnósticos rápidos y tratamientos que de otro modo serían inalcanzables. Además del componente técnico, el programa hace énfasis en el acompañamiento humano y emocional, brindando información clara a los padres sobre cómo cuidar la salud cardiovascular de sus hijos incluso años después de haber finalizado las sesiones de quimioterapia.

Finalmente, los especialistas resaltan que haber superado un cáncer es un logro extraordinario que debe ir acompañado de un corazón sano para proyectar una vida longeva. El control médico individualizado en cada etapa del crecimiento es la clave para identificar efectos tardíos que a veces solo se manifiestan en la adolescencia o la adultez joven. Con este programa, el San Vicente Fundación se posiciona a la vanguardia en la región, ofreciendo a los niños con diagnósticos complejos la posibilidad de soñar con un futuro sin las limitaciones que históricamente imponían estas patologías.

 

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