El sector floricultor del Oriente antioqueño enfrenta un panorama de contrastes en este inicio de 2026. Según alertó Fenalco Antioquia, los productores representados en el Grupo de Exportadores de Flores y Floricultores Asociados (GEFFA) han tenido que volcar todos sus esfuerzos hacia la eficiencia operativa para sobrevivir a dos frentes críticos: la caída del dólar y la enfermedad biológica conocida como «la secadera». En el último año, el peso colombiano se ha apreciado aproximadamente un 18 %, lo que reduce drásticamente los ingresos reales de los exportadores al convertir sus ventas a moneda local, mientras que los costos de insumos y mano de obra continúan subiendo, presionando la sostenibilidad de miles de empleos formales en la región.

A este reto macroeconómico se suma la batalla fitosanitaria contra «la secadera», una patología que afecta los cultivos y que viene siendo investigada rigurosamente desde hace dos años. Para garantizar que la producción cumpla con los exigentes estándares internacionales, especialmente en la temporada de San Valentín, los empresarios han activado una red de cooperación científica sin precedentes. Esta alianza incluye universidades, laboratorios especializados y entidades gubernamentales que buscan soluciones biotecnológicas para erradicar la enfermedad, asegurando que la calidad de la flor antioqueña no se vea comprometida en los mercados globales donde la competencia es cada vez más agresiva.

Sin embargo, las cifras de cierre de 2025 demuestran la fortaleza del sector en el departamento. Antioquia logró ingresos por 422 millones de dólares FOB, lo que representa un dinamismo importante frente al año anterior. Este crecimiento no solo se dio en valor monetario, sino también en volumen, con un incremento del 10,9 % en unidades exportadas (1,33 millones de unidades). Estas estadísticas ratifican a la región como un jugador estratégico en el mercado mundial, logrando llegar a más de 80 países, aunque con una dependencia marcada del mercado estadounidense, que recibe más del 70 % de la carga despachada desde el aeropuerto José María Córdova.

En cuanto a las variedades que sostienen esta economía, el pompón (u hortensia) sigue siendo el producto insignia del Oriente antioqueño, representando el 32,7 % de la canasta exportadora total. No obstante, el gran protagonista del crecimiento anual fue el crisantemo, que reportó un repunte superior al 22 % en sus ventas externas. Estos resultados son el fruto de una planeación milimétrica por parte de los floricultores, quienes deben coordinar las floraciones con meses de antelación para cumplir con los picos de demanda del 14 de febrero, sorteando además las variaciones climáticas que han impactado el Altiplano en los últimos meses.

La directora ejecutiva de Fenalco Antioquia, María José Bernal Gaviria, enfatizó que la ruta para el 2026 será la protección del empleo a través de la innovación tecnológica. La meta de los floricultores asociados es clara: transformar las dificultades biológicas y cambiarias en una oportunidad para tecnificar los procesos de corte, poscosecha y transporte. Solo mediante una productividad extrema, los cultivos del Oriente podrán seguir compitiendo con otros mercados emergentes, manteniendo a Antioquia como el mayor exportador de flores del país después de la sabana de Bogotá y asegurando el sustento de miles de familias rurales.

 

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