La Policía Metropolitana del Valle de Aburrá logró la captura de un hombre de 22 años, conocido en el mundo criminal con el alias de “Sangre”, quien era buscado activamente por las autoridades del Oriente antioqueño. El operativo se dio de manera fortuita en el barrio Castilla de Medellín, durante un procedimiento rutinario de registro y control de antecedentes adelantado por patrullas del cuadrante. Al verificar su identidad en el sistema institucional, los uniformados descubrieron que el sujeto contaba con un requerimiento judicial vigente por los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio y fabricación, tráfico o porte ilegal de armas de fuego.

Según las investigaciones adelantadas por la Sipol y la Fiscalía, alias “Sangre” se desempeñaba como cabecilla de zona dentro de la subestructura “Gener Morales” del Clan del Golfo, organización que ha intentado expandir su control criminal en varios municipios de la región. Su rol dentro del grupo armado no solo incluía la coordinación de rentas ilícitas, sino también la ejecución de acciones violentas selectivas. Tras su captura, fue trasladado de inmediato para comparecer ante un juez de control de garantías, quien legalizó el procedimiento y avaló las pruebas presentadas por el ente acusador.

La importancia de esta captura radica en el esclarecimiento de dos homicidios que conmocionaron a Marinilla durante el primer trimestre de 2025. El primer caso que se le atribuye es el asesinato de Carlos Herrera, ocurrido el 17 de enero de ese año en el casco urbano. El segundo hecho violento por el que deberá responder es el homicidio de Jhonny Montoya, registrado el 19 de marzo de 2025 en la vereda El Socorro. Ambos crímenes, según el proceso investigativo, habrían sido perpetrados bajo órdenes de la estructura criminal para la cual delinquía el hoy detenido.

Para la Policía Nacional, este resultado operativo debilita significativamente el brazo sicarial del Clan del Golfo en el Altiplano, ya que alias “Sangre” era una pieza clave en la estrategia de intimidación y control territorial del grupo armado. La captura demuestra la efectividad de los controles cruzados entre áreas metropolitanas y regiones rurales, permitiendo que criminales que huyen de sus zonas de injerencia para esconderse en ciudades grandes sean interceptados mediante tecnología y vigilancia policial constante.

 

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