El balance de movilidad del año 2025 en El Santuario ha dejado una cifra dolorosa: 11 personas perdieron la vida en las vías del municipio y se registraron más de 150 accidentes de tránsito. Ante este panorama, la Secretaría de Tránsito y Transporte local ha identificado falencias críticas en la infraestructura de la autopista Medellín-Bogotá, especialmente en los puntos donde la vía nacional atraviesa zonas urbanas y escolares. A pesar de las constantes gestiones ante las entidades responsables, la administración municipal señala que, a la fecha, no se ha obtenido una solución efectiva que mitigue el riesgo para conductores y peatones.

Desde la dependencia se hace un llamado directo a la concesión Devimed y a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), entidades a las que les compete la intervención técnica de la vía. Las necesidades son claras: instalación de reductores de velocidad, mejora de la iluminación, señalización de zonas escolares y la implementación de semáforos en sectores donde niños y jóvenes deben cruzar la autopista para llegar a sus colegios. Incluso, la Secretaría contempla la posibilidad de instalar cámaras de fotodetección como medida disuasoria ante el exceso de velocidad, una de las principales causas de las fatalidades registradas.

Mientras se espera una respuesta institucional de orden nacional, el gobierno municipal, con el acompañamiento de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, ha intensificado las jornadas pedagógicas y los operativos de control en los puntos más conflictivos. Sin embargo, las autoridades locales enfatizan que la pedagogía es insuficiente si no viene respaldada por una infraestructura física que impida que los peatones arriesguen su vida cruzando la calzada y que obligue a los conductores a reducir la marcha en perímetros urbanos.

 

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