Rionegro dio un golpe de autoridad en su estrategia de recuperación territorial al demoler tres inmuebles que se habían convertido en los principales focos de criminalidad del municipio. Estos predios, que fueron abandonados por su propietaria original, eran utilizados sistemáticamente por organizaciones criminales como centros de acopio para el microtráfico, refugios para perpetradores de homicidios y espacios para la explotación infantil y la extorsión. La intervención, liderada por la Secretaría de Seguridad de Antioquia y la Alcaldía de Rionegro, marca un hito en la lucha contra las economías ilegales que carcomen la convivencia ciudadana.
El operativo fue el resultado de una minuciosa labor jurídica y técnica entre la Fiscalía, la Policía, el Ejército y las inspecciones de policía, quienes lograron agilizar los trámites para declarar el estado de ruina y uso ilícito de las estructuras. Según el alcalde Jorge Rivas, estas demoliciones no solo eliminan un riesgo físico para los transeúntes, sino que desarticulan puntos estratégicos que facilitaban el accionar delictivo. “Estamos devolviendo estos metros cuadrados a la legalidad y a la gente”, señaló el mandatario, subrayando que la presencia real del Estado prevalecerá sobre las estructuras delictivas.
Tras el derribo de estas edificaciones, la Administración Municipal anunció que el área intervenida entrará en una fase de renovación urbana. El objetivo es convertir lo que antes eran zonas de miedo en espacios seguros para el comercio, parques sociales y centros de programas de convivencia para jóvenes y familias. Con esta acción, Rionegro refuerza su institucionalidad y asegura que el control territorial esté en manos de la ley, beneficiando directamente a decenas de familias que ahora podrán transitar con mayor tranquilidad por sus barrios.
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