La crisis de seguridad en el Oriente antioqueño se agudiza. Entre el martes 17 y la tarde de este miércoles 18 de febrero de 2026, la subregión registró cuatro nuevos homicidios, elevando a 11 la cifra de muertes violentas desde el pasado fin de semana. Los crímenes, ocurridos en puntos distantes de Marinilla, El Carmen de Viboral, Guarne y El Peñol, parecen responder a una dinámica de purga y control territorial por parte de grupos de microtráfico que desafían las recientes medidas anunciadas en los consejos de seguridad departamentales.
El clima de zozobra alcanzó su punto máximo en Rionegro este miércoles, cuando un intento de sicariato contra el ocupante de un vehículo terminó en un intercambio de disparos. En medio del ataque, un empleado de un establecimiento comercial resultó herido por una bala perdida mientras los atacantes huían en motocicleta. Este incidente, ocurrido a plena luz del día, ha generado indignación entre los gremios económicos que exigen resultados más contundentes tras la “hoja de ruta” planteada por la Gobernación de Antioquia hace menos de 48 horas.
La Policía Nacional ha desplegado unidades de inteligencia en los municipios afectados, bajo la premisa de que estos hechos están interconectados por la disputa de rutas y rentas ilícitas. Aunque se han incrementado los patrullajes, la capacidad de movilidad de los sicarios entre municipios sigue siendo el principal reto para las autoridades. El secretario de Seguridad de Antioquia señaló que se están analizando las cámaras del Centro de Monitoreo y Control (CMC) de Rionegro para identificar la ruta de escape de los sujetos que hirieron al comerciante y establecer si pertenecen a las mismas estructuras que golpearon a Guarne y Marinilla.
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