La arremetida propagandística de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) encontró una respuesta contundente por parte de la fuerza pública. Tras los incidentes reportados en la Autopista Medellín-Bogotá, unidades de la Séptima División del Ejército extendieron sus operativos a los municipios de San Carlos y Santo Domingo, donde el grupo ilegal había instalado vallas, afiches y pasacalles alusivos al Bloque Magdalena Medio, específicamente de la subestructura “Pacificadores de Samaná”.

En una acción coordinada, tropas de la Cuarta Brigada lograron la ubicación y el desmonte de este material en puntos estratégicos, incluyendo el kilómetro 14 en la vía a Santo Domingo y diversas zonas rurales de San Carlos. Estas piezas de insurgencia buscaban no solo marcar territorio, sino también enviar un mensaje de presencia armada en corredores que son vitales para la conectividad del departamento, intentando socavar la percepción de seguridad de campesinos y transportadores.

El trasfondo de esta exhibición de símbolos criminales, según ha reiterado el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, obedece a una retaliación simbólica. La fecha coincide con el aniversario de la muerte de alias “Terror”, hijo del exjefe paramilitar Ramón Isaza. La neutralización de este cabecilla hace un año fue un golpe estructural para el Clan del Golfo en el Magdalena Medio, y estas acciones recientes son interpretadas como un intento desesperado por demostrar una vigencia que ha sido debilitada por la presión militar.

La Séptima División del Ejército enfatizó que la presencia permanente en vías secundarias y centros urbanos es la barrera principal contra estas “acciones de zozobra”. “La intención de estos grupos es intimidar a la comunidad, pero nuestra capacidad de reacción permite contrarrestar sus pretensiones criminales de manera inmediata”, señalaron voceros militares, quienes mantienen operativos de registro y control en los límites entre el Oriente y el Nordeste para evitar nuevas instalaciones.

Finalmente, las autoridades hicieron un llamado a la colaboración ciudadana para no permitir que estos mensajes cumplan su objetivo de generar temor. Se ha instado a la población a utilizar la Línea 107 contra el terrorismo para denunciar cualquier movimiento sospechoso en las vías o la presencia de elementos extraños en la infraestructura pública. El compromiso de la institucionalidad sigue firme: mantener a Antioquia libre de símbolos que exalten la violencia y el pasado criminal de las estructuras armadas.

 

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