El Aeropuerto Internacional José María Córdova fue el escenario de una inusual inspección de seguridad el pasado 24 de febrero, luego de que se detectara una perforación en el ala derecha del vuelo AA923 de American Airlines proveniente de Miami. El hallazgo, reportado inicialmente por medios estadounidenses como CBS News, ha generado una ola de especulaciones debido a que las características del orificio, ubicado específicamente en un alerón, presentan un punto de entrada circular que, según algunas versiones preliminares, podría coincidir con el impacto de un proyectil de arma de fuego. La aeronave, un moderno Boeing 737 MAX 8, fue sometida a revisiones técnicas inmediatas en la terminal de Rionegro, encendiendo las alarmas sobre la seguridad en las rutas aéreas internacionales que conectan al Oriente antioqueño con los Estados Unidos.
Ante la magnitud de las versiones que circulan en medios internacionales, la Aeronáutica Civil de Colombia emitió un comunicado oficial en la noche del martes para aclarar el estado de la investigación y dar un parte de tranquilidad sobre la operación aérea. La entidad confirmó que las perforaciones fueron halladas durante una revisión rutinaria tras el aterrizaje, pero enfatizó que hasta el momento no existe una confirmación técnica de que se trate de un impacto de bala. Asimismo, la Aerocivil señaló que no ha recibido notificaciones formales por parte de agencias federales estadounidenses como la TSA o la FAA, y reiteró que en ningún momento se puso en riesgo la integridad de los pasajeros o la tripulación, ya que el vuelo se desarrolló con normalidad y sin incidentes reportados durante el trayecto.
Por su parte, la aerolínea American Airlines confirmó el hallazgo del daño exterior y procedió a retirar la aeronave de servicio de manera inmediata para profundizar en las evaluaciones y realizar las reparaciones necesarias. Según los registros de vuelo posteriores a la contingencia, el avión pudo volar de regreso a Miami y luego a Dallas, donde permanece fuera de operación para peritajes más exhaustivos que determinen si la perforación fue causada por un proyectil, por el impacto de un objeto contundente en tierra o por algún desprendimiento de material durante el vuelo. Mientras las autoridades aeronáuticas de ambos países coordinan el intercambio de información, el episodio deja un interrogante abierto sobre la seguridad perimetral de los aeropuertos involucrados y la naturaleza real de una afectación que, por ahora, se maneja bajo estrictos protocolos de reserva técnica.
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