La seguridad de las próximas elecciones en Antioquia está en entredicho. Durante la Cumbre de Gobernadores, el mandatario seccional Andrés Julián Rendón lanzó una contundente advertencia: el 65 % de los municipios del Oriente antioqueño presenta algún nivel de riesgo relevante o potencial. En la subregión, los casos más críticos se concentran en Sonsón, Nariño y Argelia, clasificados con riesgo “relevante” debido a la fuerte presencia de bandas delincuenciales y grupos armados que se disputan rentas criminales y podrían ejercer presión armada sobre los votantes.
Además de estos tres puntos críticos, otros 12 municipios del Oriente, entre ellos Rionegro, El Carmen de Viboral, Marinilla y Guarne, han sido catalogados con riesgo “potencial”. Ante este panorama, Rendón reiteró su solicitud al Gobierno nacional para que se implemente una asistencia militar reforzada en el departamento, argumentando un déficit de pie de fuerza que impide cubrir todas las zonas rurales. La propuesta del gobernador incluye priorizar a Antioquia en planes piloto de seguridad, como el uso de drones y la reactivación de acciones ofensivas contra cabecillas de las disidencias de las FARC y el ELN.
La situación en el Oriente, aunque menos extrema que en el Bajo Cauca o el Nordeste (donde 11 municipios están en riesgo “extraordinario”), preocupa a las autoridades locales por la capacidad de los grupos ilegales de constreñir al electorado. El gobernador enfatizó que sin una intervención decidida contra estructuras lideradas por alias “Calarcá” y otros cabecillas, la transparencia del proceso electoral podría verse vulnerada, afectando la autonomía de los ciudadanos para elegir a sus próximos representantes sin intimidaciones.
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