El Santuario ha dado un paso histórico hacia la seguridad hídrica con el inicio oficial de las obras del Acueducto del Morro, un proyecto de infraestructura de gran envergadura diseñado para resolver las necesidades de abastecimiento de agua potable por el próximo medio siglo. Con una inversión que asciende a los $10.723 millones, esta obra se posiciona como la respuesta institucional más ambiciosa frente a dos desafíos críticos: el acelerado crecimiento poblacional del municipio y la vulnerabilidad de las fuentes actuales ante los fenómenos de variabilidad climática. La firma del acta de inicio marca el comienzo de una transformación técnica que promete elevar los estándares de calidad, continuidad y cobertura del servicio tanto para los habitantes del casco urbano como para las familias de la zona rural.
La ejecución de este proyecto es el resultado de un esfuerzo financiero y técnico coordinado entre la Gobernación de Antioquia —mediante el Plan Departamental de Agua (PDA)—, la Administración Municipal de El Santuario y la Empresa de Servicios Públicos locales. El diseño integral de la obra abarca toda la cadena de suministro, iniciando con la construcción de una moderna bocatoma y un sistema de conducción de alta resistencia. Además, se contempla la instalación de un desarenador de última generación y una planta de tratamiento fabricada en fibra de vidrio, material que garantiza durabilidad y eficiencia en la potabilización. Un componente clave será la adecuación de un laboratorio especializado, que permitirá un monitoreo riguroso y en tiempo real de la calidad del agua antes de ser distribuida a la red principal.
Se estima que las obras tengan una duración de 11 meses, durante los cuales se realizará también la conexión con un nuevo tanque de almacenamiento masivo. Este sistema no solo mejorará la presión del agua en los hogares santuarianos, sino que permitirá al municipio contar con reservas estratégicas para afrontar temporadas críticas de verano sin recurrir a racionamientos. Con el Acueducto del Morro, El Santuario no solo construye tuberías y tanques; está cimentando las bases para un desarrollo urbano sostenible, garantizando que el acceso al agua potable, derecho fundamental, esté protegido para las generaciones presentes y futuras.
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