El incremento del salario mínimo en Colombia para 2026, fijado en $2.000.000 con subsidio de transporte, ha generado una fuerte controversia en distintos sectores laborales. Entre las voces más críticas se encuentran las trabajadoras domésticas, quienes alertan sobre despidos, informalidad y falta de diálogo con el Gobierno nacional.

Yenny Hurtado, presidenta del Sindicato de Trabajadoras Domésticas (Sintrasedom), aseguró que tras el aumento del 23 % muchas empleadas comenzaron a perder sus trabajos, ya que varios empleadores manifestaron no contar con los recursos para asumir el nuevo costo laboral. Según explicó, algunas trabajadoras se han visto obligadas a negociar directamente sus salarios para evitar quedar desempleadas.

En medio de este panorama, Hurtado cuestionó duramente a la vicepresidenta Francia Márquez, a quien acusó de utilizar la reivindicación de las trabajadoras domésticas como una estrategia electoral sin un acompañamiento real posterior. “Ella anda en el helicóptero. Jamás nos llamó ni nos escuchó”, afirmó la dirigente sindical en declaraciones a medios nacionales.

La líder gremial sostuvo que Márquez nunca mostró un interés real por el sector y denunció la falta de espacios de diálogo con el Ejecutivo. Además, advirtió que el alza salarial podría profundizar la informalidad laboral si no se adoptan medidas que garanticen la sostenibilidad del empleo doméstico formal.

El debate se suma a las advertencias de gremios empresariales sobre el impacto del aumento del salario mínimo en la economía y mantiene abierta la discusión sobre cómo proteger a los sectores más vulnerables del mercado laboral colombiano.

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