El Oriente antioqueño vivió una de sus jornadas más sangrientas este sábado 14 de febrero, con un saldo de siete personas asesinadas en hechos aislados que abarcaron cinco municipios de la subregión. La racha violenta inició a la 1:10 p. m. en La Unión, donde fue hallado el cuerpo de Leonardo García Zabala, alias “Yerun”, con múltiples impactos de bala. Casi simultáneamente, Rionegro reportó dos crímenes en los sectores de la vereda La Playa y La Pola, cuyas víctimas fueron identificadas como José Luis Diana Menco y Óscar de Jesús López. Esta seguidilla de ataques continuó en La Ceja, donde Daniel Eladio Bedoya falleció tras un ataque en el barrio Obreros de Cristo.
Cerca de la medianoche, la violencia se trasladó a la zona rural, específicamente en límites entre La Unión y El Carmen de Viboral. En la vereda La Madera, un ataque armado segó la vida de Cristian Martínez (23 años) y Helmer Toro (29 años), dejando además a un hombre de 50 años herido. El séptimo caso se confirmó en el municipio de Nariño, donde fue asesinado Robinson Marín en circunstancias que aún son materia de investigación. Estos hechos, reportados inicialmente por medios como MiOriente, han encendido las alarmas sobre la seguridad en el Altiplano y las zonas de páramo, donde el control territorial de grupos delincuenciales sigue cobrando vidas.
A pesar de los anuncios recientes de la Gobernación de Antioquia sobre el fortalecimiento de la capacidad de reacción mediante la “tasa de seguridad”, la comunidad y diversos analistas locales advierten que las estrategias actuales no están logrando frenar la criminalidad estructural. La simultaneidad de los ataques en diferentes municipios sugiere una dinámica de confrontación que requiere una intervención más profunda por parte de la fuerza pública y los organismos de inteligencia. Por ahora, las autoridades no han confirmado si estos homicidios están relacionados entre sí, pero se espera un consejo de seguridad extraordinario en las próximas horas para evaluar medidas adicionales.
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