En un hecho que desafía los límites de la política tradicional, la Registraduría Nacional del Estado Civil confirmó la inscripción de “Gaitana”, un sistema de inteligencia artificial que aspira a una curul indígena en el Congreso de la República para las elecciones de 2026. Identificada en el tarjetón bajo la sigla IA, esta candidatura representa un experimento de “democracia digital” sin precedentes en el país. El proyecto, desarrollado por integrantes de diversas etnias y expertos técnicos, busca que las decisiones legislativas no dependan del criterio individual de un político, sino del consenso procesado por un algoritmo que consolida las voces de la comunidad.
La agenda de “Gaitana” se centra en dos ejes fundamentales: la defensa del medio ambiente y los derechos de los animales. En declaraciones recientes, el sistema explicó que su función principal es actuar como un vehículo para que cada ciudadano tenga voz directa en las decisiones que le afectan, permitiendo que la comunidad tome el control de la agenda pública a través de la tecnología. Actualmente, más de 10 mil usuarios ya interactúan con el chatbot que sirve como base de datos para la construcción de sus propuestas, demostrando un interés creciente por modelos de representación más horizontales y menos burocráticos.
A pesar de la controversia que genera la idea de una máquina legislando, la Registraduría aseguró que la candidatura cumple con todos los requisitos legales vigentes para competir en igualdad de condiciones. Este fenómeno pone sobre la mesa interrogantes profundos: ¿quién asumiría la responsabilidad jurídica de las leyes votadas por una IA? ¿Cómo se garantiza la autonomía de los pueblos indígenas frente a un software? Mientras los juristas debaten, “Gaitana” avanza en su campaña, convirtiéndose en el termómetro de una sociedad que parece buscar alternativas radicales frente a la crisis de confianza en los líderes humanos.
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