La historia de Jimis José Narváez Porto es el espejo de una tragedia nacional que se niega a quedar en el olvido. En 1997, con solo 15 años, Jimis fue arrebatado de su hogar en Chalán, Sucre, por un grupo armado no estatal. Lo que siguió fueron décadas de un silencio asfixiante que solo se rompió brevemente en 2010 con una última llamada. Pasaron 27 años para que su familia, liderada por la persistencia de su hermana María Belén y el apoyo técnico de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), lograra lo que parecía imposible: encontrarlo y traerlo de vuelta a casa, aunque fuera para darle un último adiós en el cementerio de su pueblo.

Este caso, resuelto mediante la metodología de “verificación por correspondencia post mortem” en el cementerio Santa Cruz de Manga en Cartagena, es apenas una gota en un océano de incertidumbre. Según cifras de la UBPD actualizadas a enero de 2026, en Colombia existen registros de 17.796 personas que eran menores de edad al momento de su desaparición en contextos relacionados con el conflicto armado. De esta cifra alarmante, 5.009 ya cuentan con solicitudes formales de búsqueda, y lo que es más conmovedor: existen hoy 115 niños, niñas y adolescentes que han asumido el rol de “buscadores”, heredando la labor de rastrear a sus padres o hermanos desaparecidos.

La conmemoración del 12 de febrero, Día Internacional de las Manos Rojas, no es solo una fecha en el calendario; es un recordatorio urgente de que el uso y reclutamiento de menores es una violación gravísima al Derecho Internacional Humanitario (DIH). A pesar de los protocolos internacionales que prohíben la vinculación de menores de 18 años a las hostilidades, las dinámicas de guerra en Colombia continúan interrumpiendo proyectos de vida. Espacios como la charla realizada en el Museo Nacional de Colombia buscan que la sociedad civil no solo conmemore, sino que exija el fin de esta práctica. Para la UBPD, el reto sigue siendo monumental, pero los 96 cuerpos de menores recuperados y entregados dignamente hasta la fecha son la prueba de que, con voluntad institucional y participación ciudadana, la verdad es posible.

 

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