La economía colombiana registró un hito sin precedentes en 2025 al recibir un total de US$13.098 millones por concepto de remesas, consolidando un crecimiento del 10,6% frente al año anterior. Este flujo masivo de dinero, enviado por colombianos residentes en el exterior, se ha convertido en el principal motor de divisas para el país, superando sectores que históricamente dominaban la balanza comercial como el petróleo, el carbón y el café. De acuerdo con datos de Migración Colombia y el Banco de la República, esta cifra equivale aproximadamente al 3,1% del Producto Interno Bruto (PIB), subrayando una dependencia estructural de la economía nacional respecto al trabajo de los connacionales en el extranjero.

El repunte histórico está directamente ligado al pico migratorio ocurrido entre 2022 y 2024, periodo en el cual cerca de 1,33 millones de colombianos dejaron el país de forma definitiva, marcando el mayor éxodo en la historia reciente de la nación. Este cambio demográfico ha transformado la dinámica de consumo interno, ya que estos recursos se destinan primordialmente a cubrir necesidades básicas como alimentación, salud y educación en los hogares receptores. Las remesas no solo han mitigado el impacto de la inflación y las altas tasas de interés en las familias más vulnerables, sino que han servido como un “salvavidas” macroeconómico que alivia las presiones cambiarias del peso colombiano.

A nivel regional, Colombia se destaca como uno de los receptores más dinámicos de América Latina, mercado que en su conjunto recibió cerca de US$174.400 millones en 2025 según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, analistas advierten que este auge podría enfrentar desafíos en 2026 debido a las políticas migratorias más restrictivas en Estados Unidos y las propuestas de gravar los envíos de dinero. A pesar de estos riesgos, el flujo de remesas hoy representa el 12,6% de los ingresos externos corrientes del país, evidenciando que el talento humano en el exterior es, actualmente, el recurso más rentable para la estabilidad financiera de Colombia.

 

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