En los hogares colombianos se registra una tendencia creciente en la contratación de empleadas y empleados domésticos, un sector que recientemente fue impactado por los cambios introducidos en la legislación laboral tras la sanción de la Ley 2466 de 2025, conocida como la reforma laboral.
La nueva normativa modificó las condiciones de contratación para este tipo de trabajadores, estableciendo mayores garantías laborales. Entre las principales obligaciones para los empleadores se encuentran el pago de recargos nocturnos y dominicales, según los horarios de trabajo, así como el reconocimiento de prestaciones sociales, liquidaciones y la formalización de un contrato de trabajo por escrito. La ley también prohíbe que estas labores se contraten bajo la figura de prestación de servicios.
Uno de los aspectos menos conocidos tiene que ver con el pago de la seguridad social en salud. Aunque la reforma exige que las trabajadoras y trabajadores domésticos cuenten con afiliación a pensión, ARL y caja de compensación, en algunos casos el empleador puede ahorrarse el costo de la afiliación a la EPS si el trabajador está cubierto por el régimen subsidiado del Sisbén.
Este mecanismo, administrado por el Estado, permite que las personas en situación de vulnerabilidad accedan a los servicios de salud sin capacidad de pago. Para conservar este beneficio, las empleadas domésticas deben cumplir ciertos requisitos establecidos por la ley.
De acuerdo con la normativa, quienes presten sus servicios por días, con una carga laboral inferior a 21 días al mes, pueden mantenerse afiliadas al Sisbén en el régimen subsidiado. En estos casos, el empleador no está obligado a asumir el pago de la EPS, pero sí debe cubrir los aportes a pensión, ARL y caja de compensación, además de cancelar prima, cesantías, intereses de cesantías, vacaciones y dotación.
Por ejemplo, si una persona trabaja uno o varios días a la semana, sin superar el límite mensual, continuará con su afiliación al Sisbén, lo que reduce los costos en salud para el contratante, sin afectar los derechos laborales del trabajador.
La situación cambia cuando la persona labora tiempo completo, es decir, 21 días o más al mes. En este escenario, el empleador está obligado a afiliarla al sistema de seguridad social completa, incluyendo el pago de salud. Esta afiliación reemplaza automáticamente la cobertura que la persona tenía a través del Sisbén.
Con estos cambios, la reforma laboral busca fortalecer la formalización del trabajo doméstico, ampliar la protección social de quienes lo ejercen y garantizar condiciones laborales más dignas para un sector históricamente vulnerable.
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