La Alcaldía de Rionegro ha intensificado los preparativos para enfrentar el complejo calendario electoral de 2026, el cual contempla tres momentos decisivos para el futuro del país: las elecciones al Congreso y consultas interpartidistas el próximo 8 de marzo, la primera vuelta presidencial el 31 de mayo y una eventual segunda vuelta el 21 de junio. En esta etapa crítica de alistamiento, la administración municipal, a través de la Secretaría de Gobierno, ha puesto en marcha una estrategia que combina el robustecimiento técnico con una profunda pedagogía ciudadana. Uno de los hitos más recientes ha sido la socialización oficial de los tarjetones electorales, una medida diseñada específicamente para que los rionegreros se familiaricen con el material de votación y puedan ejercer su derecho con total claridad, confianza y rapidez el día de los comicios.

El engranaje logístico diseñado para estas jornadas es de gran magnitud, reflejando el crecimiento demográfico del municipio en los últimos años. De acuerdo con el censo electoral más reciente, Rionegro cuenta con un potencial de 128.988 personas habilitadas para sufragar, quienes estarán distribuidas estratégicamente en 20 puestos de votación que albergarán un total de 390 mesas. Para garantizar que cada una de estas células democráticas funcione sin contratiempos, se ha coordinado la participación de 2.716 jurados de votación. Estos ciudadanos, fundamentales para la transparencia del proceso, recibirán capacitaciones integrales entre el 23 y el 27 de febrero, contando con el respaldo de facilitadores especializados y la supervisión de ocho comisiones auxiliares encargadas del seguimiento detallado.

La confiabilidad del sistema electoral en el municipio se está blindando mediante rigurosos ejercicios técnicos y simulacros de alta precisión. Durante el mes de febrero se han programado jornadas nacionales de transmisión de datos, con fechas clave el 7 y el 21 de febrero, además de simulacros de escrutinio previstos para los días 23 y 24 del mismo mes. Estas actividades, realizadas en estrecha articulación con la Registraduría Nacional del Estado Civil, permiten identificar posibles cuellos de botella en el procesamiento de la información y asegurar que la infraestructura tecnológica soporte el flujo masivo de datos, garantizando así que los resultados finales sean un reflejo exacto y sólido de la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas.

Más allá de la operatividad técnica, la Administración Municipal ha enfatizado que su enfoque principal es la consolidación de una cultura democrática que trascienda la simple jornada de votación. El objetivo institucional es elevar el nivel de participación y reducir significativamente el margen de error en la marcación de los tarjetones, lo que se traduce en una disminución de los votos nulos que a menudo afectan la legitimidad de los resultados. Esta labor educativa se está desplegando por todos los barrios y veredas del municipio, utilizando canales de comunicación que facilitan a los votantes la consulta de su lugar de votación y los preparan para las distintas dinámicas que implica votar por Congreso frente a las elecciones presidenciales.

Finalmente, la Alcaldía de Rionegro ha sido enfática al declarar que la democracia en el territorio no es un asunto de improvisación, sino el resultado de una planificación meticulosa que involucra a la fuerza pública, los organismos de control y la ciudadanía organizada. Al integrar la seguridad del proceso con la educación electoral, el municipio busca posicionarse como un referente de transparencia y orden público durante las jornadas de votación de 2026. Con la infraestructura lista y el personal capacitado, Rionegro se declara preparado para recibir a sus casi 129 mil votantes en lo que se espera sea una fiesta democrática pacífica, reafirmando su compromiso con la solidez institucional y el desarrollo democrático del Altiplano.

 

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