En un nuevo movimiento dentro del escenario político y del debate sobre la paz en Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) reapareció este 12 de enero con una propuesta para la construcción de un “Acuerdo Nacional”, en un contexto marcado por la suspensión de los diálogos oficiales con el Gobierno y el recrudecimiento de las tensiones entre la guerrilla y el presidente Gustavo Petro.

A través de un comunicado público, la Delegación de Paz del ELN planteó que este Acuerdo Nacional se configure como un proceso amplio, participativo y con legitimidad social, que incluso podría adquirir un carácter constitucional. Según el grupo insurgente, la iniciativa busca enfrentar lo que denomina una “crisis estructural, política y social” que, aseguran, afecta al país desde hace varias décadas.

Entre los ejes que el ELN propone someter a consenso nacional se encuentran la erradicación de la pobreza, la lucha contra la corrupción y el paramilitarismo, la construcción de un nuevo modelo económico, la protección de los ecosistemas y una transición hacia energías limpias. Asimismo, el documento plantea la necesidad de redefinir el rol de las Fuerzas Armadas, priorizando la protección de la población civil.

La guerrilla sostiene que el Acuerdo Nacional debe involucrar a la sociedad civil y a diversos actores políticos, con el objetivo —según señala— de superar las estructuras tradicionales de poder y avanzar hacia una “nueva manera de gobernar el país”. En ese sentido, el ELN insiste en que la participación social es clave para otorgar legitimidad y sostenibilidad a cualquier transformación de fondo.

Tensiones con el Gobierno

La propuesta se da en un momento de abierta confrontación discursiva con el Ejecutivo. En los últimos días, el presidente Gustavo Petro ha endurecido su postura frente al ELN, calificando a la guerrilla como “asesinos” y defendiendo la necesidad de expulsarla de Colombia y Venezuela, incluso en escenarios de diálogo internacional, como una reciente conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Estos pronunciamientos se producen en un contexto de seguridad complejo y con un proceso de paz que permanece suspendido desde hace más de un año, tras una serie de acciones violentas atribuidas al ELN y las dificultades persistentes para lograr avances sustanciales en la mesa de negociación.

Analistas coinciden en que la reaparición pública del ELN con una iniciativa de esta naturaleza podría responder a una estrategia política para reposicionarse en la narrativa nacional y reclamar un espacio en la discusión pública, especialmente en un año atravesado por la agenda electoral y los debates sobre seguridad, gobernabilidad y paz.

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