El aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno Nacional para 2026, equivalente al 23,7 %, generó fuertes críticas por parte de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), que advirtió un posible “empobrecimiento general” como consecuencia de la medida.
En su balance económico de 2025 y proyecciones para 2026, el gremio aseguró que el incremento no guarda relación con las variables macroeconómicas del país. Según la Andi, la inflación acumulada a noviembre de 2025 fue del 5,3 %, la productividad total de los factores alcanzó apenas el 0,91 % y el crecimiento económico esperado para 2025 se ubica alrededor del 2,9 %.
De acuerdo con el análisis, el aumento salarial equivale a 4,6 veces la inflación del año anterior, 5,9 veces la inflación proyectada y 8,1 veces el crecimiento del PIB, lo que rompe —según el gremio— con los criterios técnicos que históricamente han orientado la fijación del salario mínimo en Colombia.
La Andi reconoció que la medida beneficiará directamente a cerca de dos millones de trabajadores formales. Sin embargo, advirtió que los mayores efectos negativos recaerán sobre los más de 11,3 millones de trabajadores informales, cuyos ingresos están por debajo del salario mínimo y que no recibirán ajuste alguno.
“El problema es que estas personas no tendrán aumento salarial, pero sí enfrentarán un incremento en el costo de la canasta básica”, señaló el gremio, al advertir que el alza presionará la inflación y encarecerá bienes y servicios esenciales.
En ese contexto, la Andi calificó la decisión como “populista e irresponsable”, asegurando que responde a una lógica electoral y no técnica, y que podría derivar en mayores niveles de informalidad, pérdida de empleo formal y deterioro del poder adquisitivo de los hogares más vulnerables.
El informe también alertó sobre el débil desempeño económico del país en los últimos años. En 2023 el PIB creció 0,7 %, en 2024 llegó a 1,6 % y en 2025 mostró un avance moderado impulsado principalmente por el consumo de los hogares, apoyado en remesas históricas y en los altos precios del café.
No obstante, el gremio señaló que la inversión continúa en niveles bajos —16,7 % del PIB— muy por debajo del promedio superior al 20 % registrado en la década pasada, en medio de lo que califican como alta incertidumbre regulatoria y deterioro de la relación entre el sector público y privado.
Finalmente, la Andi advirtió que el panorama regional para 2026 también será de bajo crecimiento económico y que, en ese contexto, decisiones fiscales y laborales sin sustento técnico podrían agravar la situación económica y social del país.
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