La intervención de la Superintendencia de Salud a Savia Salud no ha frenado el drama de sus afiliados. El concejal de Guarne, Tomás Villa Flórez, hizo pública una denuncia que evidencia las fallas sistemáticas de la entidad. Tras ocho años de padecer una vejiga neuropática refleja —secuela de un grave accidente—, Villa requiere urgentemente un implante de neuroestimulador para recuperar el control urinario y dejar de depender de una sonda permanente que le causa descompensaciones, mareos y una peligrosa resistencia a los antibióticos.
A pesar de haber ganado una acción de tutela y de que la justicia ha emitido cuatro incidentes de desacato contra la EPS, la cirugía sigue sin realizarse. El caso más insólito ocurrió en agosto de 2025, cuando el concejal ya se encontraba en el quirófano y el procedimiento fue cancelado porque la orden no correspondía al diagnóstico real. “Levanto mi voz por todos los que están pasando situaciones similares; la dilación vulnera mi derecho fundamental y pone en riesgo mi vida”, expresó Villa, quien ya ha sufrido dos isquemias cerebrales asociadas a su condición.
La situación de Savia Salud, con 1,7 millones de afiliados, sigue bajo la lupa. Mientras la EPS alega dificultades operativas, los pacientes de alto costo en el Oriente antioqueño enfrentan barreras que ni siquiera las sentencias judiciales logran derribar. El concejal Villa busca, a través de la presión pública, que la Superintendencia y la EPS cumplan con el procedimiento quirúrgico antes de que su estado de salud sufra un deterioro irreversible, convirtiéndose en un símbolo de la lucha de los pacientes crónicos en el departamento.
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