
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció oficialmente un cese al fuego unilateral con motivo de las elecciones legislativas y consultas presidenciales que se llevarán a cabo el próximo 8 de marzo. A través de un comunicado, la organización guerrillera afirmó que esta medida busca permitir que el pueblo actúe “en libertad”, desmarcándose de las acusaciones de constreñimiento al elector. Sin embargo, el anuncio no vino solo con un tono de tregua; el ELN lanzó duras críticas contra el presidente Gustavo Petro, asegurando que su estrategia de “Paz Total” es un plan fallido orientado por intereses externos y ejecutado en supuesta alianza con grupos paramilitares.
A pesar de la tregua electoral, el grupo insurgente fue enfático en que el país atraviesa una “crisis estructural” que no se resolverá simplemente “reciclando” las mayorías en el Congreso. El ELN insistió en la necesidad de un Acuerdo Nacional que incluya a diversos sectores sociales, dejando la puerta abierta para discutir esta propuesta con el nuevo Poder Legislativo y el próximo Presidente de la República. El comunicado aclara que la organización no financia campañas ni tiene candidatos propios, buscando proyectar una imagen de neutralidad frente a los escrutinios.
Este gesto ocurre en un contexto donde la seguridad de los candidatos y la transparencia de las urnas han sido el centro del debate nacional. Mientras el Gobierno Nacional recibe el anuncio con cautela, analistas señalan que el ataque frontal del ELN a la gestión de Petro complica aún más la mesa de diálogos que ha sufrido múltiples congelamientos. Para los habitantes de las zonas rurales de Antioquia, el cese es una noticia positiva para la movilidad el día de las elecciones, pero el tono desafiante del grupo sugiere que, tras el 8 de marzo, el conflicto podría recrudecerse si no se establecen nuevas bases de negociación.
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