La Institución Educativa Chaparral atraviesa uno de sus momentos más críticos. A pesar de ser el centro de formación de decenas de niños y jóvenes de la zona rural de Guarne, el plantel presenta un deterioro estructural que, según denuncias recientes, lleva más de un año sin ser atendido. Con el regreso de las fuertes lluvias, la situación pasó de ser una incomodidad a un peligro inminente: videos y fotografías muestran salones inundados, baños colapsados y, lo más preocupante, filtraciones de agua que caen directamente sobre cajas eléctricas, aumentando el riesgo de un incendio o electrocución.
El concejal Diego Flórez, quien lidera la denuncia, cuestionó duramente la gestión del alcalde Mauricio Grisales y la Secretaría de Infraestructura, señalando que los planes de mantenimiento no están llegando a las veredas. El restaurante escolar, pilar fundamental para la permanencia de los estudiantes, también se ha visto afectado por las goteras, comprometiendo la higiene y la prestación del servicio de alimentación. La comunidad educativa de Chaparral hace un llamado desesperado para que se priorice el cambio de techos y la reparación de drenajes, pues aseguran que en estas condiciones es imposible garantizar una educación digna y segura.
Hasta la fecha, no existe un pronunciamiento oficial por parte de la administración municipal que aclare si hay recursos destinados para esta sede específica en 2026. Mientras tanto, los padres de familia evalúan posibles movilizaciones para exigir que se cumpla con el derecho a un entorno escolar seguro para sus hijos, quienes hoy deben “capotear” el invierno dentro de sus propias aulas.
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