Una grave amenaza de orden público obligó a cancelar de manera indefinida la visita oficial que el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, tenían programada para este lunes 2 de marzo al proyecto Hidroituango. Según informes de inteligencia del Ejército Nacional, se detectó la presencia de drones no autorizados de gran envergadura sobrevolando el complejo hidroeléctrico, dispositivos que pertenecerían al Frente 36 de las disidencias de las FARC. Las autoridades advirtieron que el riesgo de un ataque terrorista era inminente, especialmente durante la rueda de prensa prevista en la zona, a la cual asistirían cerca de 100 periodistas para conocer los avances de la obra más importante de energía en el país.
El desplazamiento de los mandatarios tenía como objetivo principal verificar el avance del 95% del proyecto y la instalación de las últimas cuatro turbinas, además de anunciar la distribución de los recursos generados por la Sociedad Hidroituango para el desarrollo regional. Sin embargo, las recomendaciones de seguridad fueron taxativas: el uso de estos dispositivos tecnológicos por parte de grupos armados ilegales representa una nueva y peligrosa modalidad de asedio en el norte de Antioquia, lo que obligó a priorizar la integridad de los funcionarios, el personal técnico y los comunicadores que se desplazaban hacia el complejo.
Ante la imposibilidad de llegar a Ituango, el gobernador y el alcalde convocaron a una atención a medios de urgencia en el edificio de la Gobernación de Antioquia este mismo lunes. En este espacio, se entregarán detalles adicionales sobre las pruebas de inteligencia recaudadas y se discutirá el deterioro de las condiciones de seguridad en las zonas de influencia del proyecto. Este incidente pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre la protección de la infraestructura crítica del Estado y el control del espacio aéreo frente a las nuevas tecnologías utilizadas por las estructuras criminales en el departamento.
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