En Colombia, una parte significativa de las enfermedades crónicas
podría prevenirse con cambios en los hábitos de vida. En este contexto, la temporada de Semana Santa —cuando muchas personas modifican sus rutinas, horarios de descanso y alimentación— se convierte en un momento clave para reforzar prácticas que contribuyan al bienestar y a la prevención de enfermedades. De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social, hasta el 80% de las enfermedades cardiovasculares y el 30% de los cánceres que se presentan en el país podrían evitarse mediante cambios en los estilos de vida, especialmente a través de una alimentación saludable y la práctica regular de ejercicio.
En este contexto, la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo – ACE – advierte que la antesala de la Semana Santa puede convertirse en un momento oportuno para fortalecer hábitos de vida saludables. Durante esta temporada suelen modificarse las rutinas, la alimentación, los niveles de ejercicio y los horarios de sueño, factores que influyen directamente en la prevención de enfermedades crónicas.
Las enfermedades no transmisibles representan hoy una de las principales causas de enfermedad y muerte tanto en Colombia como en el mundo. Entre ellas se encuentran la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el accidente cerebrovascular y varios tipos de cáncer.

Estas condiciones suelen desarrollarse de manera progresiva y están estrechamente relacionadas con factores asociados al estilo de vida, como la alimentación inadecuada, el sedentarismo, la falta de sueño, el consumo de tabaco y el uso nocivo del alcohol.
“Antes de Semana Santa es clave promover una alimentación consciente. No se trata solo de cuánto se come, sino de la calidad de los alimentos y del control de las porciones. Un buen aporte de proteína, el consumo regular de ensaladas, verduras y vegetales, así como incluir frutos secos y granos, puede ayudar a mantener la saciedad y controlar la ansiedad por comer.

Al mismo tiempo, es importante limitar el exceso de harinas, panes y jugos de fruta con alta carga glicémica, y tener especial cuidado con los embutidos y alimentos ultraprocesados, que se asocian con mayores riesgos para el adecuado control metabólico”, explica el doctor José Luis Torres, presidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo.

Hábitos de vida saludables que fomentan el bienestar

Mantener una alimentación equilibrada es uno de los factores más importantes para reducir el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Los especialistas recomiendan priorizar el consumo de frutas, verduras, legumbres, granos integrales y proteínas de buena calidad, alimentos que contribuyen a mantener un peso saludable, regular los niveles  de glucosa en sangre y mejorar el bienestar general.

Al mismo tiempo, organismos internacionales de salud advierten sobre la necesidad de limitar el consumo de azúcares añadidos, grasas saturadas y sal, así como reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados. En temporadas como la Semana Santa, cuando suelen cambiar las rutinas y aumentar el consumo de preparaciones más calóricas, los expertos recomiendan mantener el equilibrio y optar por elecciones alimentarias más saludables.

Frente a este panorama, la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo recomienda adoptar decisiones cotidianas que fortalezcan los hábitos de vida saludables y contribuyan a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Entre las principales recomendaciones de los especialistas se destacan mantener una alimentación equilibrada —con al menos cinco porciones de frutas y verduras al día—, priorizar alimentos frescos frente a productos ultraprocesados y optar por métodos de cocción más saludables como el horno, el vapor o la plancha en lugar de frituras.

Asimismo, aconsejan mantener una adecuada hidratación, procurar un descanso de calidad, aprovechar la exposición moderada a la luz solar para favorecer niveles adecuados de vitamina D y limitar el consumo excesivo de sal, azúcares añadidos y bebidas azucaradas, factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

El ejercicio también es un componente fundamental de los estilos de vida saludables. Actividades como caminar, montar bicicleta, nadar o realizar ejercicios recreativos durante los días de descanso pueden contribuir significativamente a mejorar la salud cardiovascular y metabólica, así como a mantener un peso adecuado y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. A esto se suman otros hábitos que influyen directamente en el bienestar general, como asegurar un descanso nocturno de calidad y mantener una  exposición moderada al sol, factores asociados con el equilibrio metabólico y el buen funcionamiento del organismo.

“Los hábitos saludables no dependen únicamente de la alimentación. La calidad del sueño, la hidratación adecuada y el ejercicio regular también son determinantes para la salud metabólica.
Dormir bien reduce el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, mientras que combinar
ejercicios de fuerza y actividad cardiovascular ayuda a mejorar el metabolismo. Además, la
exposición moderada al sol favorece la síntesis de vitamina D, un nutriente fundamental para el sistema inmune y el equilibrio metabólico”, agrega el doctor Torres.
Pequeños cambios que generan grandes beneficios

Los especialistas coinciden en que la prevención es una de las herramientas más efectivas para reducir la carga de enfermedades crónicas en el país. Adoptar hábitos saludables no implica transformaciones drásticas, sino decisiones cotidianas sostenidas en el tiempo que pueden mejorar significativamente la calidad de vida y disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

Desde la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo reiteran que
fortalecer la alimentación saludable, promover el ejercicio y reducir factores de riesgo
modificables son acciones clave para proteger la salud de la población y disminuir el impacto de las enfermedades no transmisibles, que hoy representan uno de los principales desafíos para los sistemas de salud.

En una temporada como la Semana Santa, marcada por el descanso y el encuentro familiar, los especialistas recuerdan que cuidar la salud también puede empezar con decisiones simples en la vida cotidiana como elegir mejor los alimentos, mantenerse activo, dormir bien y aprovechar los espacios al aire libre que favorecen la exposición natural al sol, hábitos que contribuyen a mantener un adecuado equilibrio metabólico y a prevenir enfermedades crónicas a largo plazo.

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