La floricultura colombiana no solo es un motor de exportación, sino también el escenario de una transformación social sin precedentes. Este viernes 6 de marzo de 2026, la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores) reveló cifras que consolidan al sector como un referente de equidad: las mujeres ocupan hoy el 66 % de los cargos directivos y representan el 60 % de la fuerza laboral. Con más de 240.000 empleos formales generados en 11.200 hectáreas productivas, la industria floral ha pasado de ser un espacio de mano de obra femenina a uno donde las mujeres dictan el rumbo estratégico de la marca Flowers of Colombia ante el mundo.
En la cúpula de Asocolflores, la presencia femenina es estructural: ocho de los doce cargos directivos están en manos de mujeres. Liderazgos como el de Cristina Uricoechea, pionera de la feria Proflora, o Genoveva Pombo en Mercadeo Internacional, demuestran que la gestión del gremio en más de 100 países tiene sello femenino. En el ámbito local, la Regional Antioquia —con sede en el Oriente antioqueño— es dirigida por Luisa Fernanda Pulgarín, quien coordina temas críticos como la seguridad rural y la logística vial en una de las zonas más productivas del departamento.
Un impacto que nace en el campo y llega a 100 países
El liderazgo femenino en este sector se despliega en diversos frentes que garantizan la competitividad del país:
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Sostenibilidad y Ambiente: Bajo la coordinación de Daniela España, se implementan prácticas para que la producción sea amigable con el entorno.
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Pequeños Productores: Lina Mejía lidera la asistencia técnica para más de 400 unidades productivas en ocho departamentos, facilitando su acceso a certificaciones internacionales.
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Economía y Logística: Carolina Pantoja supervisa la compleja cadena de suministro que permite que las flores lleguen frescas a mercados en más de 60 naciones.
“El liderazgo femenino en la floricultura colombiana no es simbólico: es estructural. Está presente en el campo y en los escenarios internacionales donde Colombia consolida su posición”, afirmó Augusto Solano, presidente de Asocolflores.
Para las más de 120.000 madres cabeza de hogar que trabajan en los cultivos, la floricultura representa una oportunidad de estabilidad y formalidad. Este modelo de inclusión ha permitido que el sector no solo destaque por la calidad de sus rosas, claveles y hortensias, sino por su capacidad de generar tejido social. Mientras Colombia se prepara para las grandes temporadas de exportación, queda claro que detrás de cada tallo que cruza fronteras hay una mujer tomando decisiones clave que mantienen al país como el segundo exportador mundial de flores.
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