La cotización del oro y la plata registró este martes 7 de enero un nuevo repunte y se acercó a los máximos históricos alcanzados a finales de diciembre, en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica y las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos.
De acuerdo con datos del mercado, la onza troy de oro subía un 0,9 % hacia las 19:00 horas (18:00 GMT), con un incremento cercano a los 40 dólares frente al cierre del lunes, para ubicarse en 4.489 dólares. Este comportamiento mantiene al metal precioso muy cerca de su máximo histórico, registrado el pasado 26 de diciembre, cuando alcanzó los 4.549,92 dólares.
El oro cerró 2025 como uno de los activos con mejor desempeño, acumulando su tercer año consecutivo al alza y una revalorización anual del 64,58 %, la mayor desde finales de la década de 1970.
Por su parte, la plata mostró un comportamiento aún más pronunciado. El metal subía 4,55 dólares frente al cierre del lunes, equivalente a un incremento del 5,94 %, hasta situarse en 81,135 dólares. La plata alcanzó su cotización más elevada de la historia el pasado 29 de diciembre, cuando llegó a los 84,0075 dólares, y cerró 2025 con una impresionante revalorización del 147,95 %.
Ambos metales preciosos lograron en el último año su mayor apreciación anual desde 1979, consolidándose como activos de refugio en medio de un escenario global volátil. Según analistas, el repunte reciente está influenciado por el temor a una ampliación de los ataques de Estados Unidos en la región, tras la operación del pasado sábado en Venezuela que terminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro.
A este panorama se suma la incertidumbre económica en Estados Unidos, luego de conocerse la caída de la actividad del sector servicios durante diciembre, lo que refuerza las expectativas de nuevas reducciones en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
No obstante, los expertos advierten que el dato de empleo estadounidense correspondiente a diciembre, que se publicará este viernes, será determinante para las decisiones que adopte la Reserva Federal en su reunión del próximo 28 de enero, y podría incidir de manera directa en la evolución de los precios del oro y la plata en el corto plazo.
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