El mercado energético global atraviesa una semana de extrema volatilidad tras el estallido del conflicto en Oriente Medio. Este jueves 5 de marzo de 2026, el petróleo Brent inició la jornada con una revalorización del 4 %, situándose en los 84,62 dólares por barril. Esta escalada responde al temor generalizado de una interrupción en el suministro de crudo, especialmente tras el hundimiento de un buque iraní y las explosiones registradas en el Golfo Pérsico, factores que mantienen en vilo la estabilidad del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 % del petróleo mundial.
La tendencia alcista ha sido persistente desde el inicio de las hostilidades el pasado fin de semana. El lunes, el crudo se disparó un 7,26 % en una reacción inmediata al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel, llegando incluso a apreciarse un 13 % durante esa madrugada. Aunque el miércoles hubo un breve respiro con un cierre sin cambios en 81,40 dólares, la apertura de hoy confirma que la prima de riesgo geopolítico sigue impulsando los precios al alza, afectando también al petróleo intermedio de Texas (WTI), que sube un 3,95 % hasta los 77,61 dólares.
Ante la posibilidad de un bloqueo energético, el gobierno de Donald Trump ha intentado calmar a los mercados con medidas de contingencia económica y militar. La Casa Blanca anunció que ofrecerá seguros de riesgo político a precios razonables para las navieras que operan en la región. Sin embargo, la incertidumbre persiste, ya que la portavoz Karoline Leavitt evitó dar plazos definitivos para garantizar la libre navegación, limitándose a señalar que la Marina estadounidense escoltará a los petroleros en el estrecho “cuando sea necesario”.
Este incremento en los precios del crudo amenaza con desatar una nueva ola inflacionaria global, tal como advirtió recientemente el FMI. Para países importadores de energía, el impacto se sentirá directamente en los costos de transporte y producción; mientras que para naciones exportadoras, la volatilidad representa un desafío para la planificación fiscal. El repunte del Brent a niveles de julio de 2024 marca un punto de inflexión en la economía de guerra, donde la seguridad de las rutas marítimas se ha convertido en la variable más crítica para los inversores internacionales.
Con la mirada puesta en la mediación que intenta adelantar China para desbloquear el estrecho de Ormuz, los analistas prevén que el barril podría superar la barrera de los 90 dólares si los combates se extienden al norte de Irak o si se confirman nuevos incidentes contra infraestructuras petroleras. Por ahora, la cotización del Brent refleja un mundo en alerta, donde el humo de los incendios en Teherán y Beirut llega con fuerza a las pantallas de las bolsas de valores de Londres, Nueva York y Tokio, reconfigurando el mapa energético en tiempo real.
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