Un hallazgo paleontológico sin precedentes en las últimas décadas ha sacudido a la comunidad científica internacional. En la provincia de Cartago, Costa Rica, especialistas del Museo Nacional confirmaron el descubrimiento de restos fósiles pertenecientes a un mastodonte y a un perezoso gigante, especies emblemáticas de la megafauna que dominó el continente americano durante el periodo Pleistoceno. Los análisis geológicos preliminares y el estudio de las capas de sedimentación sitúan la antigüedad de estos ejemplares en un rango que oscila entre los 10.000 y los 40.000 años, un periodo previo a la extinción masiva de estos grandes mamíferos.
El proceso de recuperación, liderado por la geóloga Joanna Méndez, ha permitido rescatar hasta el momento 49 piezas fundamentales, entre las que se encuentran vértebras, un fémur, costillas y falanges. El descubrimiento fue posible gracias a la alerta de un ciudadano que detectó material óseo inusual en una propiedad privada. Para garantizar la integridad del yacimiento y evitar posibles saqueos o intervenciones no autorizadas de coleccionistas, las autoridades han mantenido bajo estricta reserva la ubicación exacta del sitio mientras continúan las labores de excavación.
Este esfuerzo interdisciplinario ha contado con la participación de la Universidad de Costa Rica y expertos del Museo de Historia Natural de Nuevo México, Estados Unidos. Ante la relevancia del tesoro paleontológico, el Ministerio de Cultura y Juventud anunció que los restos serán el eje central de una nueva sala permanente en el Museo Nacional. Esta iniciativa busca que el público pueda comprender el rol del territorio costarricense como puente terrestre para estas gigantescas especies terrestres hace miles de años, fortaleciendo el conocimiento sobre la evolución biológica en la región.
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