Un emotivo gesto de reconciliación marcó una reciente audiencia de la Jurisdicción Especial para la Paz en Medellín, donde familiares de una víctima de ejecuciones extrajudiciales —conocidas como “falsos positivos”— otorgaron un perdón público a uno de los comparecientes. El caso, sin embargo, vuelve a poner en el centro de la memoria histórica a varios municipios del Oriente antioqueño, escenario de estos crímenes.
El hecho ocurrió durante una diligencia de consolidación de verdad y reparación en la que participaron víctimas de hechos registrados entre 2002 y 2004 en Cocorná, San Luis y Granada. Estas localidades, profundamente golpeadas por el conflicto armado, fueron epicentro de operaciones militares que hoy son investigadas por la justicia transicional.
En medio de lágrimas y en un acto cargado de simbolismo, Rosalba Angélica Quintero de Giraldo y su hija Yésica Natalia Giraldo Marín abrazaron al compareciente Andrés Mauricio Rosero Bravo, exteniente señalado de haber ordenado el asesinato de John Darío Giraldo Quintero en 2003. El crimen ocurrió en zona rural de Cocorná, donde la víctima fue perseguida, herida y posteriormente ejecutada para ser presentada falsamente como baja en combate.
“Este es un momento que necesitábamos para poder sanar”, expresaron las familiares, quienes durante años exigieron conocer la verdad sobre lo ocurrido. El gesto de perdón, más allá de lo simbólico, representa un avance en los procesos de reparación y reconciliación impulsados por la JEP.
La audiencia también permitió reconstruir detalles de otros casos atribuidos a integrantes del Batallón de Artillería No. 4 “Jorge Eduardo Sánchez”, que operaba en el Oriente antioqueño. En total, se investigan nueve hechos que dejaron al menos 19 víctimas en esta subregión, una de las más afectadas por la violencia en el país.
Estos procesos no solo buscan esclarecer responsabilidades individuales, sino también dignificar a las víctimas y limpiar sus nombres, tras años en los que fueron señaladas injustamente como integrantes de grupos armados.
Sin embargo, el avance de la verdad enfrenta nuevos desafíos. En los últimos días se han conocido denuncias sobre presuntas presiones a militares que han comparecido ante la JEP, con el objetivo de modificar sus testimonios y evitar que altos mandos sean vinculados a estos crímenes.
Pese a ello, audiencias como la realizada en Medellín evidencian que, en territorios como el Oriente antioqueño, las víctimas siguen apostándole a la verdad, la memoria y la reconciliación como caminos para cerrar heridas que dejó el conflicto armado.
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