Un proyecto de inversión privada que buscaba transformar la seguridad y movilidad en la vía Abejorral-Sonsón se vio frustrado por la acción de la delincuencia. El parador turístico Los Chorritos, que hace cerca de un mes había instalado 11 luminarias de última tecnología con energía solar para beneficiar a los habitantes de los sectores de La Esperanza y veredas aledañas, fue víctima del hurto y vandalización de sus equipos.
Orlando Arango, propietario del establecimiento, expresó su profunda preocupación no solo por la pérdida económica, sino por la logística criminal detrás del hecho. «Es gente que tiene que venir con escaleras, herramientas y equipos especiales para subirse a desmontarlas en una vía principal», señaló Arango, al advertir que este tipo de hurtos no son cometidos por aficionados, sino por personas con conocimiento técnico y medios de transporte adecuados para movilizar los elementos hurtados.
La instalación de estos puntos de luz representaba un avance significativo para la ruralidad, especialmente para los campesinos y viajeros que transitan este corredor vial en horas de la noche. Lamentablemente, la respuesta de los delincuentes ha sido la sustracción de dos de las lámparas, dejando en evidencia una vulnerabilidad que desmotiva al sector privado para seguir aportando a la infraestructura pública. «Estos actos desmotivan la ejecución de futuros proyectos y aportes por parte del sector privado», enfatizó el empresario, quien ya prepara la denuncia formal ante las autoridades.
Desde el establecimiento han lanzado una voz de alerta a la comunidad abejorraleña para que se conviertan en los principales vigilantes del sector. La solicitud es clara: no comprar luminarias, paneles solares ni repuestos de dudosa procedencia, y reportar de inmediato cualquier movimiento inusual, vehículo sospechoso o persona manipulando los postes de energía. La empresa espera que la Policía Nacional despliegue patrullajes más frecuentes para proteger este corredor y evitar que la zona vuelva a quedar en la oscuridad total.
Este incidente es un llamado de atención sobre la necesidad de mayor vigilancia en las vías secundarias del Oriente antioqueño, donde la falta de control está facilitando que infraestructura instalada para el bien común termine en manos del mercado ilegal. La comunidad espera que las investigaciones den con el paradero de los responsables y que se frenen estos ataques que afectan, en últimas, la seguridad y el progreso de los campesinos de la zona.
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