El municipio de Granada, históricamente marcado por las cicatrices del conflicto armado, se convirtió esta semana en el epicentro de un acto de profunda carga simbólica y restaurativa. En el coliseo Marina Amparo Jiménez Gómez, víctimas de la violencia y exintegrantes de la Fuerza Pública se reunieron no para enfrentarse, sino para presentar un libro que recoge las voces de quienes sufrieron el horror y de quienes, tras años de silencio, han reconocido su responsabilidad en hechos relacionados con ejecuciones extrajudiciales. Esta publicación, impulsada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), representa un hito en el Oriente antioqueño, al transformar el expediente judicial en una narrativa humana que prioriza la memoria y la dignidad de las familias afectadas.
El texto está estructurado como un diálogo de saberes y dolores compartidos, donde las cartas y los relatos escritos por los familiares de los asesinados y desaparecidos narran el vacío, la estigmatización y la resistencia de una comunidad que nunca dejó de buscar respuestas. Por otro lado, los militares comparecientes aportan reflexiones sobre su participación en el conflicto, reconociendo el daño causado y exponiendo su compromiso con la verdad como único camino hacia la reparación. Este ejercicio de “palabra sanadora” busca ir más allá de los estrados judiciales tradicionales, apostándole a la reconstrucción del tejido social mediante el reconocimiento público y sincero de los errores del pasado.
Durante el lanzamiento, el magistrado de la JEP Carlos Alberto Suárez López enfatizó que la justicia restaurativa es una herramienta poderosa para devolverle la voz a quienes fueron silenciados por la guerra. La jornada incluyó momentos de alta emotividad, como la lectura en voz alta de fragmentos de las cartas incluidas en la obra, donde se evidenció que el perdón no es un olvido, sino una transformación del dolor en una demanda de paz. El libro cuenta además con un prólogo del presidente de la JEP, Alejandro Ramelli Arteaga, y se divide en capítulos que analizan la historia del conflicto en la región y los procesos de diálogo que permitieron que hoy, antiguos adversarios, se sienten a escribir una misma historia.
Uno de los gestos que más conmovió a los asistentes fue la entrega simbólica de los primeros ejemplares a niños y niñas de Granada. Según los organizadores, este acto representa el traspaso de la antorcha de la memoria a las nuevas generaciones, con el fin de que el conocimiento de lo ocurrido sirva como un escudo contra la repetición de la violencia. La JEP subrayó que entender la historia del territorio es fundamental para que los jóvenes del Oriente antioqueño crezcan en un entorno donde la resolución pacífica de los conflictos sea la norma y no la excepción, convirtiendo este libro en una herramienta pedagógica esencial para las escuelas rurales y urbanas de la zona.
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