Este martes 3 de febrero de 2026, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunieron en la Casa Blanca para una agenda bilateral considerada clave tras meses de tensiones diplomáticas entre ambos gobiernos.

El encuentro, celebrado en el Despacho Oval, se llevó a cabo a puerta cerrada y sin acceso inicial de la prensa, en un formato reservado que contrastó con otras visitas presidenciales recientes. A diferencia de ocasiones anteriores, no se llevó a cabo una recepción formal ni guardia de honor, y las imágenes oficiales se conocieron posteriormente.

Petro llegó a Washington —con visa especial tras la controversia sobre sanciones impuestas por Estados Unidos— para abordar temas de interés común, con enfoque especial en el combate al narcotráfico y la cooperación en seguridad regional. Este fue el primer encuentro cara a cara entre ambos mandatarios desde que Trump regresó a la Casa Blanca en 2025.

El tema del narcotráfico centró gran parte de la agenda, dado que el Gobierno de Estados Unidos ha expresado preocupación por el aumento de la producción de cocaína en Colombia, mientras que Petro ha defendido la estrategia colombiana de sustitución de cultivos y resultados en incautaciones y lucha contra las economías ilegales.

La relación bilateral había estado marcada por fuertes tensiones durante los últimos meses, incluidas acusaciones públicas de Trump sobre el aumento de drogas y sanciones contra Petro y algunos de sus familiares. Sin embargo, una llamada telefónica en enero, en la que ambos acordaron reunirse, abrió una vía para este diálogo directo.

Además del tema central del narcotráfico, el encuentro fue visto por analistas como una oportunidad para explorar cooperación ampliada en seguridad, comercio y otras áreas de interés mutuo, y para relanzar la relación estratégica entre los dos países —un vínculo histórico que enfrenta desafíos ante cambios en políticas de ambos gobiernos.

La reunión también se produce en un contexto político particular para Colombia, con elecciones presidenciales previstas para mayo de 2026. El resultado de este encuentro podría influir en la percepción de la política exterior colombiana y en las relaciones con un socio clave como Estados Unidos.

 

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