La autopista Medellín–Bogotá enfrenta uno de los desafíos logísticos más complejos de los últimos meses tras el monumental deslizamiento de tierra registrado el pasado 24 de febrero en el tramo Santuario – Caño Alegre. Según el balance técnico entregado por el Instituto Nacional de Vías (Invías), se estima que sobre la calzada reposan aproximadamente 60.000 metros cúbicos de lodo y roca, una cifra alarmante que dimensiona la magnitud de la emergencia en jurisdicción de San Luis. Este volumen de material, que equivale a la carga de más de 4.000 volquetas, ha sepultado por completo la vía y ha obligado a las autoridades a mantener un cierre total preventivo, mientras un equipo compuesto por retroexcavadoras y volquetas trabaja de manera ininterrumpida para intentar recuperar la movilidad en este eje estratégico que conecta a Antioquia con el centro del país.
El cronograma de trabajo para la reapertura se proyecta entre tres y cuatro días adicionales, aunque esta estimación depende estrictamente de que las condiciones climáticas sean favorables y de que la montaña no presente nuevos movimientos de masa. Ingenieros expertos en geotecnia se encuentran en la zona realizando una evaluación exhaustiva de la estabilidad del talud, ya que la prioridad absoluta es garantizar la seguridad de los operarios y de los futuros usuarios antes de habilitar siquiera un paso restringido. Las autoridades viales han sido enfáticas en señalar que no existe una fecha definitiva para el restablecimiento del flujo vehicular, debido a que las lluvias persistentes en la subregión del Oriente antioqueño continúan generando un riesgo latente de inestabilidad en el terreno afectado.
En medio de las labores de despeje, los equipos de socorro y operarios han prestado especial atención a las versiones sobre vehículos que habrían quedado atrapados bajo el derrumbe, específicamente una camioneta Chevrolet Tracker Turbo que fue reportada como desaparecida en el sector. No obstante, integrantes del grupo Los Magníficos de la Ruta 60 informaron que, tras las primeras fases de remoción, no se ha hallado evidencia física de automotores sepultados, lo que trae un parte de tranquilidad parcial respecto a posibles víctimas adicionales. Mientras se supera esta contingencia, se recomienda a los transportadores y viajeros tomar la ruta alterna por Medellín – Cisneros – Puerto Berrío y mantenerse informados a través de los canales oficiales, dado que la vía principal permanecerá bloqueada por lo menos hasta el fin de semana.
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