En una decisión histórica para la seguridad territorial, el Concejo Municipal de Rionegro dio luz verde a la creación del nuevo Sistema Municipal de Gestión del Riesgo. Esta iniciativa, que deroga normativas obsoletas de 2012 y 2021, busca armonizar la legislación local con la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. El acuerdo no solo es un ajuste de papel; representa una reestructuración profunda del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo (CMGRD), dotándolo de facultades permanentes para la toma de decisiones estratégicas, planeación técnica y ejecución de medidas de mitigación inmediatas frente a las dinámicas de crecimiento acelerado que vive el municipio.
Puntos clave de la nueva normativa
La actualización liderada por los concejales ponentes y la Oficina de Gestión del Riesgo introduce cambios operativos fundamentales:
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Enfoque en el crecimiento urbano: El concejal Mauricio Zapata destacó que la expansión de Rionegro exige herramientas modernas para reaccionar ante sismos o movimientos en masa en zonas de ladera y áreas de nuevo desarrollo.
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Inclusión del bienestar animal: Por primera vez, el sistema municipal integra formalmente la protección y atención de animales en escenarios de riesgo, reconociéndolos como parte vulnerable de la comunidad en caso de evacuaciones o desastres naturales.
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Operatividad técnica: El CMGRD contará ahora con un reglamento interno, un plan de trabajo anual y comisiones asesoras especializadas, lo que elimina la improvisación y permite una coordinación fluida entre bomberos, defensa civil y la administración local.
Para el presidente del Concejo, Ramón Cendoya, y el jefe de Gestión del Riesgo, Andrés Pérez, este acuerdo es un paso hacia la consolidación de una cultura de la prevención. Rionegro, al ser un nodo regional con infraestructura crítica como el Aeropuerto José María Córdova y una densa red hídrica, requería un sistema que no solo reaccionara a las emergencias, sino que las anticipara mediante estudios técnicos y medidas transitorias de mitigación. Con esta aprobación, el municipio se pone a la vanguardia en el Oriente antioqueño, asegurando recursos y protocolos claros para proteger la vida de sus habitantes y sus ecosistemas ante los desafíos climáticos de 2026.
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