La carrera por la Casa de Narino ha dado un giro inesperado este miércoles. Juan Daniel Oviedo, la gran sorpresa de las pasadas consultas, confirmó oficialmente que recibió el ofrecimiento de Paloma Valencia para ser su fórmula vicepresidencial de cara al 31 de mayo. Tras una reunión privada en la que se ajustaron posturas, Oviedo se mostró optimista ante la posibilidad de conformar una “gran coalición” que una los sectores del centro y la derecha, enviando un mensaje de unidad en medio de la polarización que vive el país.
La noticia llega tras los impresionantes resultados del domingo 8 de marzo, donde ambos candidatos consolidaron un capital político difícil de ignorar. Mientras Valencia barrió con más de tres millones de sufragios, ratificándose como la líder del Centro Democrático, Oviedo sorprendió al obtener 1.255.510 votos, posicionándose como una fuerza emergente clave. Esta alianza no solo sumaría votos, sino que integraría el perfil técnico y estadístico del exdirector del DANE con el carácter firme y la estructura política de la senadora rionegrera.
A pesar de los rumores sobre supuestas “líneas rojas” o desacuerdos en temas de agenda como la paz y la apertura a sectores de centro, Oviedo fue enfático en desmentir cualquier ruptura. Según sus declaraciones, la conversación fue “honesta” y las preguntas planteadas se resolvieron adecuadamente. “Aquí hay que demostrarle a Colombia que podemos sumar entre distintos”, afirmó Oviedo, dejando claro que el proyecto político hacia el futuro está por encima de las diferencias programáticas iniciales.
El país entero está a la espera del anuncio oficial, que según el equipo de prensa de Paloma Valencia, se realizará este jueves 12 de marzo. La candidata tiene plazo legal hasta el viernes para inscribir su fórmula definitiva ante la Registraduría Nacional. De concretarse, esta dupla se convertiría automáticamente en el bloque a vencer, uniendo la experiencia legislativa y el arraigo regional de Valencia con la popularidad técnica y urbana que Oviedo ha cultivado en los últimos años.
La posible unión ha generado diversas reacciones en el tablero político. Mientras algunos sectores de la centroderecha ven con esperanza esta “llave” por su potencial de gobernabilidad y rigor técnico, sectores de oposición ya cuestionan la coherencia ideológica de la propuesta. Lo que es innegable es que la decisión que se tome mañana marcará el ritmo de la campaña presidencial, definiendo si la derecha logra consolidar una coalición amplia que le permita ganar en primera vuelta o si el escenario se fragmentará aún más hacia finales de mayo.
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