El Área Metropolitana del Valle de Aburrá reportó el lamentable estado de un mono ardilla rescatado por la policía ambiental en Medellín. Aunque el animal recuperó su movilidad, el diagnóstico médico es sombrío: el primate sufre de secuelas irreversibles de enfermedad metabólica ósea, una condición causada por la desnutrición y la falta de luz solar durante su cautiverio. Al ser una especie amazónica, su presencia en Antioquia evidencia las redes de tráfico que extraen fauna de ecosistemas distantes, sometiéndolos a dietas humanas que impiden la correcta formación de sus huesos durante el crecimiento.
Además de las limitaciones físicas, el equipo de biólogos detectó un daño comportamental crítico. El mono ardilla presenta una habituación severa al contacto humano, buscando activamente vocalizar y acercarse a las personas en lugar de huir o integrarse a grupos de su especie. Para un primate social que depende de la vida en comunidad y de la agilidad arbórea para evadir depredadores, este comportamiento lo hace presa fácil en la vida silvestre. Por estas razones, la autoridad ambiental ha determinado que el individuo deberá permanecer de por vida bajo custodia en un centro especializado, ya que su liberación significaría una muerte segura.
El mono ardilla cumple funciones vitales en el Amazonas como dispersor de semillas y controlador de insectos. Su extracción no solo destruye la vida del individuo, sino que debilita la salud del bosque tropical. El Área Metropolitana reiteró el llamado a la ciudadanía para denunciar el comercio de fauna, recordando que la tenencia ilegal no solo es un delito, sino un factor de riesgo para la salud pública debido a la posible propagación de enfermedades zoonóticas.
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