Antioquia ha consolidado una dinámica laboral sobresaliente al cierre del primer semestre de 2025, logrando un total de 3.330.154 personas ocupadas. Según el tercer Informe de la Mesa del Empleo de Antioquia, el departamento registró un crecimiento del 5 % en su tasa de ocupación, una cifra que supera en casi dos puntos porcentuales el promedio nacional y que se apoya, en gran medida, en la robustez del área metropolitana de Medellín. Este dinamismo ha sido impulsado especialmente por el empleo dependiente formal, que creció un 6,8 %, destacando el papel de las grandes empresas como los principales motores de contratación con un incremento del 16,7 %. No obstante, a pesar de estas cifras positivas, el sector de la construcción se mantiene como el único rubro relevante con caídas sostenidas tanto en ocupación como en afiliación formal, lo que enciende alertas sobre la recuperación de esta rama estratégica para la economía regional.
El informe revela una brecha estructural preocupante al comparar el desarrollo del Valle de Aburrá con las demás subregiones del departamento. Mientras que en el núcleo metropolitano y el Oriente antioqueño se concentra el empleo formal —con tasas de formalidad del 40 % y 21 % respectivamente—, en zonas como el Bajo Cauca, Suroeste y Occidente, menos del 10 % de la población en edad de trabajar cuenta con un contrato legal. Esta heterogeneidad productiva se manifiesta en una caída del 1,9 % del empleo dependiente en las zonas rurales, donde el trabajo por cuenta propia se disparó un 15,6 %. Este fenómeno refleja una expansión de ocupaciones vulnerables y una alta dependencia de sectores primarios como la agricultura y la minería en regiones como el Magdalena Medio, Norte y Urabá, limitando las posibilidades de diversificación económica y estabilidad para miles de familias antioqueñas.
Hacia el futuro inmediato de 2026, el reto para el departamento no radica únicamente en la cantidad de puestos generados, sino en la urgencia de mejorar la calidad y la equidad del mercado laboral. Aunque se registran avances en la brecha de género, pasando de 0,68 mujeres ocupadas por cada hombre en 2018 a 0,71 en la actualidad, persisten desafíos monumentales para fortalecer la capacidad de contratación de las microempresas, que hoy sostienen a más de 1,8 millones de trabajadores. La Mesa del Empleo de Antioquia —conformada por entidades como Antioquia Cómo Vamos, Comfama y EAFIT— insiste en que la toma de decisiones debe enfocarse en acelerar la formalización en territorios periféricos y recuperar la dinámica en sectores estancados, con el fin de evitar que el crecimiento económico se quede atrapado en los centros urbanos y logre permear equitativamente a todas las subregiones.
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