El dinamismo económico de la frontera colombo-ecuatoriana enfrenta su crisis más aguda en años. Este martes 3 de marzo de 2026, líderes empresariales de Quito, Guayaquil y Bogotá alzaron una voz de auxilio unificada ante lo que denominan una “guerra comercial sin sentido”. La imposición de aranceles cruzados —que ya alcanzan el 50 % para productos ecuatorianos y el 30 % para los colombianos— ha puesto en jaque un intercambio bilateral que roza los 3.000 millones de dólares anuales. Xavier Rosero, presidente de Fedexpor, advirtió que el impacto financiero para Ecuador podría triplicarse en cuestión de semanas, pasando de 25 a 75 millones de dólares en pérdidas mensuales.

Un conflicto de seguridad que castiga al bolsillo

La tensión inició en enero, cuando el presidente ecuatoriano Daniel Noboa implementó una “tasa de seguridad” del 30 % a las importaciones colombianas, argumentando una supuesta inacción de Bogotá frente al narcotráfico fronterizo. La respuesta de Colombia no se hizo esperar, gravando 73 productos clave, lo que derivó en la reciente contraofensiva de Ecuador elevando el tributo al 50 %. Sin embargo, para Bruce Mac Master, presidente de la ANDI en Colombia, esta estrategia es errónea: “No tiene sentido usar restricciones comerciales para resolver problemas de seguridad; los trabajadores no pueden ser moneda de cambio”.


Impactos críticos reportados por los gremios

La parálisis comercial ya muestra cifras alarmantes en sectores estratégicos:

  • Salud en riesgo: La Asociación Ecuatoriana de Distribuidores de Productos Médicos (Asedim) alertó que el costo de los insumos importados desde Colombia subirá en 21 millones de dólares, afectando el acceso a suministros básicos.

  • Desplome operativo: Solo en las tres primeras semanas de febrero, las compras desde Colombia a Ecuador cayeron un 69 % en valor, afectando a más de 7.600 importadores.

  • Amenaza al empleo: Se estima que 40.000 empleos directos en la cadena exportadora ecuatoriana están en riesgo inminente de desaparecer si no se detiene la escalada.

“Cuando el comercio legal se encarece, el ilegal florece. Las barreras comerciales no desarticulan el crimen organizado, solo fortalecen el contrabando”, afirmó Miguel Ángel González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil.

El llamado al diálogo presidencial

El Comité Empresarial Ecuatoriano y la ANDI han solicitado formalmente que se suspendan las medidas arancelarias mientras se abre un canal de comunicación directa entre Petro y Noboa. Los empresarios coinciden en que, si bien la seguridad es una prioridad estatal, la estabilidad económica es un pilar fundamental de la misma. El temor generalizado es que esta ruptura acabe con décadas de integración regional exitosa y deje el camino libre a economías informales que, lejos de combatir el narcotráfico, se alimentan del bloqueo en los pasos legales como el Puente de Rumichaca.

 

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