La inseguridad golpeó con fuerza al sector comercial de San Francisco en las primeras horas de este 7 de marzo de 2026. Bajo la modalidad de “ventosa” o “topo”, un grupo de delincuentes logró vulnerar la seguridad de múltiples locales comerciales, perforando paredes para desplazarse entre los negocios sin levantar sospechas desde el exterior. El rastro de destrucción solo fue plenamente dimensionado hacia las 7:00 de la mañana, cuando los dueños de los establecimientos ingresaron y se encontraron con sus locales prácticamente desvalijados y con boquetes en los muros.

El relato de las víctimas es desolador. Según los comerciantes afectados, los sujetos tuvieron el tiempo suficiente para saquear cajas fuertes, llevarse inventarios completos de mercancía, joyas de alto valor y, lo que más lamentan algunos, trabajos terminados que pertenecían a sus clientes. “Nos desocuparon prácticamente todo el negocio”, afirmó uno de los afectados, quien detalló cómo los delincuentes utilizaron herramientas para abrir huecos estratégicos que les permitieron saquear varios puntos de venta de forma consecutiva sin salir a la calle.

Durante la incursión criminal, la violencia no fue solo contra la infraestructura. Se confirmó que el celador de un parqueadero cercano fue abordado y golpeado por los delincuentes al percatarse de movimientos extraños. Aunque la Policía Nacional hizo presencia en el lugar tras recibir los primeros reportes cerca de las 5:00 a. m., la magnitud del robo solo se confirmó horas después. Hasta el momento, las autoridades no han establecido con precisión cuántas personas integraban la banda ni el tiempo exacto que permanecieron dentro de los locales.

Expertos en criminalística de la Sijín realizaron la inspección técnica en el lugar de los hechos, recolectando huellas dactilares y registros fotográficos de las perforaciones. Se están revisando las cámaras de seguridad del sector para identificar los vehículos en los que se transportó la mercancía robada, la cual se estima en pérdidas millonarias que comprometen la estabilidad financiera de varios empresarios locales. La comunidad del sector San Francisco ha expresado su preocupación por la sofisticación del ataque y exige mayor presencia policial durante las horas de la madrugada.

Mientras avanza la denuncia formal por parte de los afectados, la investigación se centra en determinar si hubo inteligencia previa sobre la estructura de los locales y la ubicación de los elementos de valor. Este hecho se suma a una serie de alertas por hurtos en la subregión, lo que ha llevado a los gremios de comerciantes a pedir un refuerzo en los planes de seguridad por cuadrantes. Las autoridades invitan a cualquier persona que haya notado movimientos de carga inusuales en la zona durante la madrugada a suministrar información que permita dar con el paradero de los responsables.

 

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