La Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) ha puesto en marcha uno de los procesos de planeación más ambiciosos de su historia reciente: la construcción del Plan de Gestión Ambiental Regional (PGAR) con visión al año 2040. Este instrumento, que servirá como la brújula estratégica para la sostenibilidad del Oriente Antioqueño durante la próxima década y media, se está gestando mediante un modelo de participación ciudadana activa que busca trascender la gestión institucional para convertirse en un acuerdo colectivo. Bajo la premisa de que el territorio debe pensarse desde sus propias comunidades, la corporación ha convocado a sectores educativos, productivos, sociales y eclesiásticos para que aporten sus visiones sobre los retos ambientales de una región en constante transformación.

El director de Cornare, Javier Valencia González, ha enfatizado que este plan representa la oportunidad única de definir el territorio que se desea heredar a las futuras generaciones, integrando las voces de quienes habitan y transforman el paisaje. La Subdirección de Educación y Participación Socioambiental de la entidad, en una alianza estratégica con el Instituto de Estudios Regionales (INER) de la Universidad de Antioquia, coordina la realización de cerca de 30 talleres municipales. Estos espacios de diálogo tienen como fin último establecer una hoja de ruta común que permita la coexistencia responsable entre el desarrollo humano y la preservación de los ecosistemas, garantizando que la inversión pública y las acciones de conservación respondan a las realidades locales.

Desde que se inició el proceso de actualización a mediados de 2025, el equipo técnico ha logrado identificar 33 factores de cambio que están moldeando el entorno del Oriente Antioqueño. Estos factores, que incluyen desde el crecimiento demográfico acelerado hasta las nuevas dinámicas industriales, están siendo analizados para priorizar las intervenciones institucionales. Guillermo Moreno, coordinador del proyecto por parte del INER, señaló que el dinamismo de esta región es uno de los más altos del país, lo que exige una comprensión profunda de los cambios actuales para no comprometer la sostenibilidad del agua, la calidad del aire y la biodiversidad en las décadas venideras.

Actualmente, el PGAR se encuentra en su fase final de diagnóstico y priorización, preparando el terreno para una etapa crucial que se desarrollará entre abril y mayo de 2026. Durante estos meses, se llevará a cabo una segunda ronda de encuentros territoriales donde se construirán los escenarios de futuro y el componente programático del plan. La meta es consolidar un marco articulador que alinee los planes de desarrollo municipales y departamentales con las estrategias de Cornare, optimizando así los recursos destinados a la educación ambiental y a la protección de los recursos naturales en las cuencas del Negro y el Nare.

El éxito de este instrumento radicará en su capacidad para integrar la gobernanza ambiental con las aspiraciones de progreso de la comunidad. Al finalizar el proceso, el Oriente Antioqueño contará con un plan de acción robusto que no solo abordará las problemáticas urgentes, sino que proyectará soluciones a largo plazo para desafíos críticos como la gestión de residuos y la protección de áreas protegidas. Con esta apuesta, Cornare reafirma su liderazgo en la planificación regional, demostrando que la sostenibilidad solo es posible cuando se construye de la mano con la gente y con una visión clara hacia el año 2040.

 

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