El talento artístico del Oriente antioqueño vuelve a cruzar fronteras para instalarse en el epicentro de la espiritualidad global. Santiago Ocampo Higuita, reconocido escultor de El Carmen de Viboral, ha revelado su más reciente creación de arte sacro: la “custodia andina”. Esta imponente pieza ha sido diseñada específicamente para la Basílica de Getsemaní, en Tierra Santa, consolidando el legado del artista en la región tras haber entregado previamente el “Cristo del Silencio” para el Santo Sepulcro. La obra es el resultado de una meticulosa investigación estética que busca hermanar la devoción religiosa con la exuberante identidad cultural y natural de las montañas de Colombia, llevando un pedazo del alma andina a uno de los escenarios más sagrados de la cristiandad.
La construcción de la custodia fue un desafío técnico que tomó cerca de dos años de trabajo ininterrumpido en el taller del artista. Lo que hace única a esta pieza es su naturaleza colaborativa y diversa, pues integra la maestría de diferentes rincones del país. En su estructura destacan delicados tejidos de filigrana en plata, elaborados por artesanos de Mompox, que se entrelazan con aplicaciones de cerámica tradicional carmelitana, famosa por sus decorados a mano. Este diálogo entre metales preciosos y arcilla cocida no solo resalta la destreza manual de los colombianos, sino que eleva los materiales cotidianos de la región a la categoría de objetos litúrgicos de valor universal.
Más allá de su valor ornamental, la obra es una enciclopedia visual de la biodiversidad y las costumbres antioqueñas. Santiago Ocampo incluyó en el diseño figuras de especies emblemáticas como el Barranquero Andino y el Oso de Anteojos, protectores simbólicos del ecosistema de páramo y bosque altoandino. Asimismo, la custodia porta con orgullo iconos de la tradición paisa como el carriel y la ruana, elementos que, lejos de ser ajenos a la fe, representan la ofrenda de un pueblo trabajador a la espiritualidad. Es, en esencia, una representación de la “identidad de montaña” que busca transmitir un mensaje de esperanza y reconciliación en un territorio actualmente marcado por las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente.
El destino final de la custodia será la Custodia de Tierra Santa, a cargo de los frailes franciscanos en Jerusalén. Aunque la logística de transporte hacia una zona de conflicto es compleja, se espera que la pieza llegue a su destino definitivo tras la temporada de Semana Santa. Mientras tanto, la comunidad local y los visitantes tienen la oportunidad única de apreciar esta joya del arte sacro colombiano durante este fin de semana del 14 y 15 de marzo, fecha en la que permanecerá expuesta en el Hotel Alfahar de El Carmen de Viboral antes de emprender su largo viaje transatlántico.
Para Santiago Ocampo, esta entrega representa un hito en su carrera y un honor para el municipio, reafirmando que el arte religioso puede ser un puente de diálogo entre naciones. La presencia de la custodia andina en Getsemaní recordará a los peregrinos de todo el mundo la riqueza cultural de Colombia y la capacidad de sus artistas para transformar la fe en belleza tangible. Con esta obra, El Carmen de Viboral no solo exporta cerámica, sino también un mensaje de paz tejido en plata y barro que permanecerá custodiando los lugares más representativos de la historia religiosa universal.
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