La comunidad de la vereda Cimarronas, en el municipio de Marinilla, se encuentra consternada tras conocerse el fallecimiento de un bebé de tan solo 14 meses de edad. El trágico suceso ocurrió durante la noche del sábado 15 de marzo de 2026, en el interior de una vivienda familiar. Según los primeros reportes entregados por las autoridades de salud y policía que acudieron al lugar, el deceso del menor se habría producido por ahogamiento mediante inmersión. La información preliminar apunta a que el niño cayó de forma accidental en un balde con agua, un incidente doméstico que, a pesar de los esfuerzos por auxiliarlo, terminó con un desenlace fatal antes de que pudiera recibir atención médica especializada.
Personal de la Policía de Infancia y Adolescencia, junto con unidades de investigación judicial, se desplazaron hasta el sector rural para realizar el levantamiento del cuerpo y recolectar testimonios que permitan esclarecer la línea de tiempo del accidente. Los investigadores buscan determinar si hubo algún tipo de descuido o si se trató de una situación fortuita imprevisible, mientras brindan acompañamiento a los padres y familiares que atraviesan un profundo estado de shock. Este caso ha puesto nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de los niños en entornos domésticos y la rapidez con la que un objeto cotidiano puede convertirse en un riesgo mortal para un menor en etapa de exploración.
Este lamentable hecho se suma a una racha de accidentes caseros que han enlutado al Oriente antioqueño durante la última semana. En municipios vecinos como Rionegro, las autoridades han reportado otros tres decesos tipificados como accidentales: una pareja y sus mascotas fallecieron por inhalación de gas propano en la vereda Los Pinos, y otra persona perdió la vida a causa de una explosión tras una fuga de gas en su cocina. La coincidencia de estos eventos en un periodo tan corto ha generado una alerta regional sobre la necesidad de reforzar las medidas de prevención y vigilancia dentro de los hogares para evitar que descuidos técnicos o domésticos sigan cobrando vidas.
Desde la administración municipal de Marinilla y los organismos de gestión del riesgo se ha hecho un llamado urgente a los cuidadores y padres de familia para extremar la vigilancia sobre los niños pequeños, especialmente en áreas donde se almacena agua o se manipulan sustancias peligrosas. Expertos en seguridad infantil recuerdan que pocos centímetros de agua en un recipiente son suficientes para que un bebé pierda el equilibrio y sufra un ahogamiento por inmersión en cuestión de segundos. Se recomienda mantener baldes vacíos, tapar recipientes de almacenamiento y nunca dejar a los menores sin supervisión cerca de fuentes de agua, por pequeñas que parezcan.
Mientras el cuerpo del menor permanece en Medicina Legal para la necropsia de rigor, las autoridades competentes continúan con las pesquisas para dar un cierre oficial al caso. La tragedia de Cimarronas sirve como un doloroso recordatorio de la fragilidad de la vida y la importancia de la prevención en el entorno familiar. Se espera que en las próximas horas se brinden más detalles sobre el avance de la investigación y se defina el apoyo psicosocial que recibirá la familia afectada por esta pérdida irreparable que sacude al municipio de Marinilla y a toda la subregión.
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