Una escena poco habitual transformó la rutina de un hogar geriátrico en Medellín: varios perros rescatados llegaron para compartir con los residentes y, en cuestión de minutos, lograron lo que muchas veces resulta difícil en estos espacios: despertar sonrisas, activar recuerdos y generar conexión emocional.

La actividad hace parte del programa de Intervenciones Asistidas con Perros (IAP), una estrategia impulsada por la Alcaldía que busca integrar el bienestar animal con la salud mental de la ciudadanía. En esta ocasión, los protagonistas fueron caninos provenientes del Centro de Bienestar Animal La Perla, un lugar que acoge animales rescatados de situaciones de abandono.

Durante la jornada, perros como Chagualo, Candelaria y Manila —nombrados en honor a barrios de la ciudad— interactuaron con adultos mayores, generando efectos inmediatos como la disminución de la ansiedad y la sensación de soledad. Para muchos de los participantes, el encuentro representó una ruptura en la cotidianidad y una oportunidad de reconectar con emociones positivas.

El programa IAP, liderado por la Subsecretaría de Protección y Bienestar Animal, surgió en 2017 como parte de una política pública que promueve intervenciones terapéuticas con animales. Desde entonces, ha evolucionado hacia un modelo que involucra equipos interdisciplinarios conformados por expertos en veterinaria, comportamiento animal, trabajo social y adiestramiento.

Uno de los aspectos más destacados de la estrategia es el proceso que deben atravesar los perros antes de participar en estas actividades. Cada animal es evaluado en su comportamiento, pasa por procesos de socialización y recibe entrenamiento basado en refuerzo positivo, garantizando así interacciones seguras tanto para ellos como para las personas.

Además de beneficiar a adultos mayores, el programa ha tenido impacto en otros grupos poblacionales, como niños en condición de vulnerabilidad y funcionarios públicos, contribuyendo al manejo del estrés y al fortalecimiento de habilidades sociales.

Desde la administración local aseguran que la iniciativa seguirá creciendo, con el objetivo de ampliar su alcance a poblaciones como mujeres víctimas de violencia. La experiencia ha demostrado que estos animales, además de recibir una segunda oportunidad, pueden convertirse en agentes activos en procesos de transformación social.

Así, en Medellín, los perros rescatados no solo encuentran un nuevo hogar, sino también un propósito: ayudar a sanar.

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