A partir del 1 de mayo de 2026, el Instituto Nacional de Cancerología dejará de recibir nuevos pacientes afiliados a la Nueva EPS, tras no lograr un acuerdo contractual que garantice la continuidad en la prestación de servicios.
La decisión se produce luego de varios meses de negociaciones entre ambas entidades, en los que no fue posible concretar compromisos relacionados con pagos ni formalizar un contrato vigente. Según el centro médico, esta situación compromete la viabilidad financiera de la atención, especialmente en servicios de alta complejidad como los tratamientos oncológicos.
Aunque la medida implica la suspensión de la admisión de nuevos usuarios de esta EPS, el instituto aclaró que se mantendrán algunos servicios esenciales. Entre ellos, la atención de urgencias oncológicas y la continuidad de tratamientos en curso, los cuales serán evaluados caso por caso para evitar interrupciones críticas.
Fuentes del sector señalan que la ruptura estaría relacionada con deudas acumuladas por parte de la EPS que superarían los 116.000 millones de pesos, una cifra que habría hecho insostenible la prestación del servicio bajo las condiciones actuales.
El anuncio ha encendido las alertas en el sistema de salud, debido al posible impacto sobre pacientes con cáncer que dependen de esta red especializada. Desde la intervención de la Nueva EPS se ha insistido en la necesidad de encontrar salidas conjuntas que reduzcan las afectaciones a los usuarios.
Este nuevo episodio refleja las tensiones financieras que atraviesa el sistema de salud en Colombia, particularmente en lo relacionado con la sostenibilidad de las EPS y la garantía de servicios de alto costo, un desafío que sigue generando incertidumbre tanto para pacientes como para prestadores.
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