Con tan solo 15 años, Emilio Chavarriaga, conocido como “Chava”, se ha convertido en una de las mayores proyecciones del baloncesto formativo de Rionegro. Su disciplina, liderazgo y capacidad para dirigir el juego lo llevaron a consolidarse como el único representante del municipio convocado a la preselección Antioquia Sub-15.

Lo que comenzó hace apenas tres años como la recomendación de un amigo del colegio, hoy lo tiene vistiendo los colores de la Selección Antioquia y representando con orgullo a su municipio en uno de los procesos deportivos más importantes del departamento.

Emilio, estudiante de noveno grado del Colegio Campestre Horizontes, encontró en el baloncesto mucho más que un deporte. Encontró una pasión, una motivación y un camino para crecer como persona. Antes había practicado gimnasia, natación y actividades ecuestres, pero fue en la cancha donde descubrió que quería ir más lejos.

“Empecé porque estaba buscando practicar algún deporte y un amigo me dijo que probara el baloncesto. Entré a formación y después pasé a competencia. Desde ahí me enamoré de este deporte”, recuerda.

Su talento y compromiso lo llevaron en 2025 a integrar la Selección Antioquia Sub-14 en el torneo Interligas, y este 2026 volvió a ser convocado a la preselección Antioquia Sub-15, consolidándose como una de las jóvenes figuras con mayor proyección en el departamento.

Desde la posición de armador, Emilio se encarga de dirigir el juego, tomar decisiones bajo presión y liderar a su equipo dentro de la cancha. Pero fuera de ella, también carga una historia de esfuerzo y resiliencia.

En 2020 perdió a su padre, un momento que marcó profundamente su vida. Sin embargo, encontró en su mamá y sus hermanos el apoyo necesario para seguir adelante y luchar por sus sueños. “Ellos siempre me han dicho que no tengo que ser el mejor, pero sí dar lo mejor de mí en lo que haga. Siempre hacen todo para apoyarme”, cuenta con gratitud.

Hoy, mientras se prepara para disputar el torneo nacional U15 que se realizaría en septiembre, Emilio asegura sentirse orgulloso de representar a Rionegro y demostrar que en el municipio hay talento, disciplina y futuro deportivo.

“No pensé llegar tan lejos cuando empecé, pero este deporte me ha abierto muchas puertas y me ha dado experiencias muy bonitas”, afirma.

Más allá de los logros y las convocatorias, la historia de “Chava” se ha convertido en un mensaje de inspiración para otros jóvenes: que el deporte puede cambiar vidas, alejar de malos caminos y convertirse en una oportunidad para construir sueños.

“Quiero decirles a los jóvenes que se animen a practicar deporte. Hay que esforzarse y hacer sacrificios, pero se viven experiencias increíbles, se conocen personas maravillosas y se abren muchas puertas”, expresó.

Con humildad, constancia y un balón en las manos, Emilio Chavarriaga sigue demostrando que los sueños sí se pueden alcanzar cuando se juega con el corazón.

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