Una expedición de alto nivel técnico y físico logró abrir camino en uno de los territorios menos explorados del Oriente antioqueño. El pasado 11 de abril, un equipo especializado recorrió y documentó por primera vez una ruta natural sin antecedentes para senderistas, conocida como la Cueva del Oso, ubicada en zona rural entre los municipios de Cocorná y El Santuario.
La travesía, que se extendió durante cerca de 12 horas continuas, fue liderada por el explorador Julián Serna, quien junto a su equipo se adentró en un entorno caracterizado por bosque primario, cañones de roca antigua y una geografía sin intervención humana ni registros cartográficos previos. El principal objetivo fue reconocer el terreno, levantar información y trazar una posible ruta en una zona completamente desconocida para la comunidad senderista.
Desde el inicio, las condiciones representaron un reto significativo. La densa vegetación obligó al grupo a avanzar mediante técnicas de rastreo por escuadras, apoyados con sistemas de radiocomunicación y drones para ubicar puntos de acceso. Tras varias horas, lograron encontrar el ingreso a una quebrada virgen, marcando el inicio de uno de los tramos más complejos de la jornada.
El descenso, de aproximadamente 1.5 kilómetros, se realizó bajo la modalidad de rivering, una disciplina que combina desplazamientos sobre roca, uso de cuerdas y pasos por corrientes de agua. Este segmento implicó riesgos constantes, especialmente por la posibilidad de crecientes súbitas, lo que exigió vigilancia permanente de las condiciones del entorno.
Uno de los momentos más impactantes de la expedición se vivió al ingresar a un cañón estrecho de paredes verticales, donde la luz solar apenas logra penetrar. En este punto, el equipo identificó formaciones geológicas poco comunes y un ecosistema prácticamente intacto. Más adelante, alcanzaron el objetivo principal: una cavidad natural de cerca de 60 metros de extensión, en cuyo interior se encuentra una cascada de aproximadamente 15 metros de altura.
El acceso a este lugar elevó aún más el nivel de dificultad, ya que fue necesario nadar en aguas frías y con corriente. En la parte superior de la caída, los exploradores hallaron una serie de piscinas naturales formadas en la roca, consideradas uno de los descubrimientos más relevantes del recorrido.
Debido a retrasos frente al tiempo estimado y a la complejidad del terreno, el equipo optó por no continuar hacia otros puntos previamente planteados, priorizando un retorno seguro. La salida implicó varios kilómetros adicionales de ascenso técnico y caminata en condiciones de baja visibilidad.
Además de liderar este tipo de iniciativas, Serna impulsa procesos de senderismo en la región a través de un colectivo local que promueve recorridos guiados y gratuitos en el municipio de El Santuario, con el propósito de acercar a la comunidad a su entorno natural de manera responsable.
Aunque este hallazgo representa un avance importante en la exploración de zonas poco documentadas del Oriente antioqueño, los organizadores enfatizan que se trata de una ruta de alta exigencia, recomendada únicamente para personas con experiencia, equipo adecuado y conocimientos en navegación en ambientes naturales complejos.
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