La lucha contra el tráfico de fauna silvestre anotó un nuevo resultado en el Oriente antioqueño. Este miércoles 4 de marzo de 2026, las autoridades informaron la incautación de ocho aves silvestres que permanecían confinadas en una vivienda de la zona rural de Guarne. El procedimiento, liderado por la Policía Ambiental, permitió el rescate de ejemplares que, en algunos casos, llevaban hasta 10 años privados de su libertad, sufriendo las consecuencias físicas y psicológicas de un entorno ajeno a su naturaleza.
Entre las especies recuperadas se encuentran dos loras frentiamarillas, una guacamayeja, tres turpiales (dos montañeros y uno guajiro) y dos sinsontes. Según el reporte del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de Cornare, los animales ingresaron con cuadros de desnutrición crónica y comportamientos anormales conocidos como estereotipias y picaje (arrancarse sus propias plumas), producto del estrés y el hacinamiento en jaulas con altos niveles de suciedad.
Un largo camino hacia la libertad
La rehabilitación de estas aves no será sencilla ni rápida. El equipo interdisciplinario de Cornare (biólogos, veterinarios y zootecnistas) ha diseñado un plan que incluye:
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Reaprendizaje de conductas: Las aves deben volver a identificar depredadores y aprender a buscar su propio alimento.
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Tiempo estimado: Dependiendo de la especie y el daño acumulado, el proceso puede durar entre seis meses y cinco años.
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Traslados regionales: El turpial guajiro, al no ser nativo de esta zona, será remitido a su región de origen una vez esté sano para garantizar una liberación exitosa en su hábitat natural.
“La extracción ilegal no solo implica sufrimiento animal, sino un golpe directo al equilibrio de nuestros ecosistemas, donde estas aves cumplen la función vital de dispersar semillas”, recordaron expertos de la autoridad ambiental.
El tráfico de aves en cifras
La situación en el Oriente antioqueño es alarmante. En lo que va del 2026, han ingresado 72 animales al CAV de Cornare por incautación, de los cuales 70 son aves. Las especies más afectadas siguen siendo las loras y las aves cantoras. Las autoridades recordaron que, bajo la Ley 2111 de 2021, la tenencia y tráfico de fauna es un delito que acarrea hasta 11 años de prisión y multas millonarias. La invitación a la comunidad es clara: la fauna silvestre no son mascotas; denunciar su cautiverio es proteger la vida.
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