En una desafiante entrevista telefónica con la cadena CNN este lunes 2 de marzo de 2026, el presidente Donald Trump elevó el tono de la confrontación en Oriente Próximo. Pese a los bombardeos iniciales que el pasado sábado acabaron con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, Trump advirtió que lo visto hasta ahora es solo el comienzo. Según el mandatario, la “gran oleada” de ataques contra Irán aún no ha ocurrido, pero llegará “muy pronto”. “Estamos machacando a los iraníes y la operación va muy bien; tenemos el mejor ejército del mundo y lo estamos utilizando”, afirmó, subrayando que las fuerzas estadounidenses están preparadas para un despliegue de poder mucho más agresivo.
Trump reveló que la mayor sorpresa de la campaña ha sido la reacción de los países del Golfo. Tras los ataques de represalia iraníes contra bases en Baréin, Jordania, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, estas naciones —que inicialmente planeaban una participación mínima— ahora insisten en luchar con agresividad. Aunque el presidente ha reconocido la muerte de cuatro militares estadounidenses hasta el momento, insistió en que el conflicto no se convertirá en una “guerra interminable”. Su estimación es que la ofensiva durará aproximadamente cuatro semanas, y aseguró con confianza que los movimientos actuales van “un poco adelantados al itinerario previsto”.
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue la confirmación directa de que Estados Unidos busca un cambio de régimen. Al ser consultado sobre si su administración está ayudando al pueblo iraní a recuperar el control de su país, Trump respondió con un rotundo “Sí”. No obstante, pidió a la población civil iraní mantenerse a resguardo debido a la peligrosidad de las operaciones inminentes. Esta declaración contrasta ligeramente con las palabras del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien en rueda de prensa matizó que, aunque el régimen ha cambiado de facto por la eliminación de su cúpula, la intención es evitar los errores de invasiones pasadas como la de Irak en 2003.
La situación en la región sigue siendo de extrema volatilidad. Mientras Teherán promete vengar la muerte de Jameneí, Washington refuerza sus posiciones y coordina con Israel los siguientes pasos de la operación “Furia Épica”. El mundo observa con temor el cumplimiento de la promesa de Trump sobre la “gran oleada”, una fase que podría redefinir no solo el mapa político de Irán, sino la estabilidad económica y de seguridad de todo el planeta en las próximas semanas.
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