La comunidad internacional observa con horror las consecuencias del conflicto en Oriente Medio tras confirmarse el bombardeo a una escuela primaria de niñas en Minab, al sur de Irán. Este martes 3 de marzo de 2026, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, liderada por Volker Türk, exigió una investigación “rápida, imparcial y exhaustiva” sobre lo que podría constituir un crimen de guerra. Según datos de la Media Luna Roja iraní, el ataque segó la vida de aproximadamente 180 personas, casi todas niñas en plena jornada escolar, elevando la cifra total de muertos en el país a 787 desde el inicio de la operación “Furia Épica”.
Ravina Shamdasani, portavoz de la oficina de Türk, subrayó que los ataques dirigidos contra civiles o bienes de carácter civil están estrictamente prohibidos por el derecho internacional. “La responsabilidad de investigar recae en las fuerzas que llevaron a cabo el ataque”, señaló en clara alusión a la coalición liderada por Washington y Tel Aviv. La ONU instó a que los resultados de estas pesquisas sean públicos y que se garantice la reparación integral a las familias de las víctimas, en un momento donde el caos y el dolor se apoderan de las calles iraníes.
Además de la violencia externa, la ONU manifestó una profunda preocupación por la situación interna de Irán. El régimen de Teherán ha impuesto nuevos cortes de internet y restricciones de movilidad, lo que dificulta que la población civil busque refugio o acceda a información vital para su protección. Shamdasani advirtió que el historial de “fuerza letal” del gobierno iraní contra la disidencia agrava la vulnerabilidad de los ciudadanos, quienes se encuentran atrapados entre los bombardeos extranjeros y la represión interna.
La crisis no se limita a las fronteras iraníes. La escalada ha alcanzado ya a 12 países, con una situación especialmente crítica en el Líbano. Tras la ofensiva de Hezbolá contra Israel y los contraataques en Beirut, se reporta que casi 30,000 personas huyeron de las zonas de combate en una sola noche, sumándose a los más de 64,000 desplazados previos. “Volver a la mesa de negociación es la única vía para poner fin a la destrucción y la desesperación”, concluyó la portavoz, mientras el Alto Comisionado hace un llamado desesperado a la “máxima contención” para evitar un colapso regional total.
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